La ensaimada se
ha convertido en un recuerdo gastronómico cuya presencia
en los aeropuertos sólo hay que ver las cintas de
equipaje es generalizada. Y no sólo de las procedencias
baleares, aunque sí fundamentalmente. También se
comercializa de forma abundante en las autopistas de Cataluña,
Aragón, Valencia, etc.
Como todo el mundo sabe, se trata de un pastel elaborado,
independientemente de los toques personales, con harina, huevo,
azúcar y manteca de cerdo, ingrediente primario y típico
de la zona que le confiere rusticidad y cierto encanto.
Destaca también la forma espiral y una apreciable esponjosidad,
prevaleciendo gustosamente su dulzura. Su nombre proviene de
saïm, que en catalán significa manteca de cerdo.