El valor de las cerezas
Sokoa
Un poco después
de las fresas y las bayas de bosque, como los arándanos,
las cerezas son las primeras frutillas que nos ofrece la naturaleza
en primavera. Preferidas por los pintores y poetas, se clasifican
en varias especies que pertenecen al género prunus, como
las ciruelas, los melocotones, los albérchigos y las almendras.
La literatura japonesa no sería lo que es sin los cerezos
en flor y, cada año, varios miles de nipones cruzan medio
mundo para contemplar la impresionante eclosión del Jerte
español.
Las variedades cultivadas derivan de dos especies silvestres:
el prunus avium, de donde vienen las cerezas dulces, y el prunus
cerasus, antecesora de las ácidas, como el guindo. Las
dulces fueron descritas 300 años antes de Cristo, pero
probablemente se cultivaban ya por todo el Mediterráneo
antes de este tiempo.
El nombre griego kerasos, de donde derivan cereza, cherry y las
restantes denominaciones por las que se conoce a este fruto,
viene de una ciudad de Asia Menor que se llamaba Giresum en
territorio de lo que hoy es Turquía, aunque, como
apuntan sabiamente algunos comentaristas, es más probable
que fuera la ciudad la que tomara el nombre del fruto que lo
contrario.
En el siglo I de nuestra era, Plinio el Viejo describe ocho variedades
de cerezas en Italia. La fruta era muy apreciada y las legiones
la extendieron incluso hasta Inglaterra. Durante el medievo,
el árbol se conservó entre los muros de los conventos
como un bien precioso.
En el monasterio de Oña, en Burgos, existía hasta
hace poco un cerezo precoz, que daba sus frutos para la fiesta
de San Íñigo Abad (1 de junio), su fundador. Estos
frutos, particularmente aromáticos y carnosos, se resistían
a madurar algunos años poco favorables y se cuenta que
los monjes, para que llegaran a tiempo, regaban el árbol
con agua caliente.
Aunque las cerezas dulces y jugosas no necesitan mayor preparación,
no es una fruta que se guarde fácilmente. En tiempo de
abundancia, los cocineros inventaron muchos platos, postres y
conservas preparados con ellas.