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Tomates verdes

Sokoa

Entre el rojo y el amarillo, hay tomates de todos los colores. Los matices pueden ser muy variados, pero siempre son llamativos, como si estuvieran anunciando su riqueza en carotenos y vitaminas. Resulta curioso que los primeros tomates, que conocieron probablemente los italianos, fueran de la variedad amarilla. De ahí parece proceder el nombre con el que lo bautizaron en su lengua: pomo d'oro o manzana dorada.

El resto de los europeos, excepto los españoles, que permanecieron fieles a la raíz nahua tomatl, lo asimilaron a otros tipos de manzanas: pomme d'amour, peruvian apple... Los tomates verdes no son una variedad del tomate, sino sólo unos frutos que, accidental o intencionadamente, se han cosechado antes de que alcancen la madurez.

Antes de que se hicieran famosos los tomates verdes fritos, primero en la novela de Fannie Flagg y luego en la película, este tipo de tomate inmaduro era apreciado en el sur de Estados Unidos. Fritos están riquísimos, pero su sabor ligeramente ácido y mordiente los hace particularmente adecuados para encurtidos, chutney y salsas.

Cuando llega el otoño y se dejan sentir los primeros zarpazos del aire frío, las plantas de tomate detienen su crecimiento hasta reducir al mínimo las probabilidades de que los frutos tardíos lleguen a rojear antes de ser destruidos por las heladas. El personal o el aficionado que cuida la plantación suele emplear trucos para salvar la cosecha.

Se recurre a los plásticos para protegerlos o se recogen verdes y se dejan madurar en casa, al abrigo de la intemperie. Estos recursos, sin embargo, no siempre tienen éxito. Si el tomate no ha alcanzado un grado suficiente de crecimiento en la planta, se estropea y no madura por más que se le mime. Es mejor recogerlos verdes y sanos y probar una de las muchas recetas ingeniadas para cocinarlos.

LA RECETA

ENCURTIDO DE TOMATES VERDES

Lavar tarros de cristal de 1 litro aproximado de capacidad, que se esterilizarán de la manera acostumbrada. Poner en cada uno de ellos 1/2 cucharada de sal gorda, 1 cucharilla de pimienta en grano, 2 ramitas de eneldo, 2 dientes de ajo pelados y aplastados y 1 guindilla. Verter en ellos los tomates verdes bien limpios y cortados en 4 gajos. Llenar los tarros con agua. Limpiar los verdes con un trapo húmedo. Colocar las tapas y dejarlos al menos 1 mes en el frigorífico antes de empezar a consumirlos.

 


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