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Semana del 29 de julio al 4 de agosto
de 2006

EL CORREO
La presencia lo dice todo, o casi todo.
Se presentan con la forma que se emplea en el rebozado,
abiertas en dos lomos gigantes ( calibre 0) unidos por
la cola. La piel exterior de ambos lomos aparece impecablemente
conservada. La interior tiene un tono grisáceo
uniforme que delata la artesania. En boca se preserva
la identidad del pescado, mágicamente equilibrado
con el gusto del salazón, que acentúa
su carácter, expresado con moderación
y nobleza, en un papel relevante si bien secundario.
Textura carnosa, se deja masticar. De lo mejorcito en
su género. Producción limitadísima.
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