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Eternamente vivo (9)
Rafael García Santos
Arzak no habrá sido ni tan creativo ni tan perfecto como Guérard, Bocuse, Girardet, Robuchon, Gagnaire, etc., pero tiene el inmenso mérito de seguir siendo uno de los grandes del mundo, y da la impresión que por mucho tiempo. Incombustible, transmite a su hija Elena y a su equipo de investigación un inquebrantable espíritu de superación y la necesidad de brindar revelaciones gastronómicas. Construcciones sofisticadas llamadas a impactar. Siendo estas eruditas, altamente meritorias, preferimos otras más esenciales, más definidas en todos los sentidos, que también se ofrecen, como el círculo de chipirón, en tartar y planchado, con diversas consistencias y sabores naranja, jengibre, zarzaparrilla, salsa de cebolla al cacao. O la vendresca de bonito dispuesta con ajedrea y una espina comestible, mentolada, que provoca con inteligencia la complicidad del comensal. La clarividente y liviana visión del potaje vasco: tocino con caldo de alubias y sus geometrías gelatinosas, el inmaculado rape al mojo con rememoradora torrija de sopa de ajo y el impecable pato con maíz asados son rutilantes testimonios de una obra en permanente vida a la que debe añadir otros nombres con más historia e igual gloria. |
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