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Semana del 28 de abril al 4 de mayo de 2007

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Comer de pinchos

Los tradicionales tentempiés han evolucionado hasta convertise en delicados bocados

RAFAEL GARCÍA SANTOS

Organizado por la Asociación de Barmen de Gipuzkoa ha tenido lugar esta semana en Donostia, concretamente en el hotel Barceló Costa Vasca, los campeonatos de coctelería, gin tonic y pinchos de este territorio histórico. El éxito de participación en todos ellos y de asistencia ha sido ha sido importante. Concretamente, en el de cocina tomaron parte 24 aspirantes a la victoria y, si esto dice en sí mismo mucho de la capacidad de convocatoria de Pepe Dioni, Angel Puerta y otros distinguidos profesionales, así como del espíritu competitivos de los hosteleros, lo verdaderamente significativo ha sido el elenco de los bares que se han hecho cómplices del objetivo común: mejorar sus barras creando cada año nuevos y mejores tentempiés. En esa causa están comprometidos nombres archifamosos, todos salvo dos o tres excepciones y muchos nuevos valores emergentes que nos hacen presagiar un futuro superior.

En definitiva, se aprecian inquietud, ganas, voluntad...ganas de prestigiar un oficio. Nunca hubo, ni en Donosita, ni en Pamplona, ni en Bilbao, ni en Vitoria, ni en Sevilla, ni en Barcelona, tantos y tantos taberneros ejerciendo de pequeños grandes cocineros.

Disfrutamos una revolución sociológica y cultural que nos ha deparado un salto cualitativo de inmensa trascendencia gastronomica. Podremos advertir sobre lo difícil que es llevar la alta cocina a un pequeño negocio que dispone de un espacio reducido, de pocas manos en los fogones, que cuenta con una formación culinaria concreta, que no se puede permitir inversiones tecnológicas, que tiene que andar vigilando el coste de las materias primas... podremos señalar los riesgos que conllevan los múltiples factores que limitan; pero lo que nunca podremos negar son los resultados logrados. Y si estos merecen descubrirse, Chapeau ante los que han hecho realidad el movimiento de la cocina en miniatura, la mayor alegría viene dada por la consolidación a todos los niveles de una filosofía: la alta cocina moderna de autor. Esta es la que ha primado en el Campeonato de Gipuzkoa; es la que esta implantada en cientos de bares; es la que consumen miles y miles de los ciudadanos cuando se van a tomar un tentempié o a comer de pinchos... es la que asume una sociedad que gastronómicamente siempre creyó en la evolución.

Del “tigre” al mejillón

Del popular “tigre” hemos pasado a una farsa de mejillón esferificada inspirada en la tradición, dispuesta en una concha comestible confeccionada con pasta filo teñida con tintas que se alza sobre un falso risotto de pasta puntalette y todo ello recubierto con unas migas, además de otros detalles estéticos y sápidos. Los lúcidos y virtuosos artífices de esta reinvención fueron José Luis García e Iñaki Rodríguez del Zurriola Marítimo, establecimiento situado sobre la misma playa de Gros. Plato de Oro.

El Premio a la Originalidad se lo adjudico A Fuego Negro, en 31 de Agosto. Edorta Lamo, Iñigo Cojo y Amaya García han creado un nuevo concepto del bistrot. La cocina de nueva generación con más proyección de San Sebastián. De su osadía da fe el helado de leche de oveja ahumada con un velo de yema al aroma de tartufo y una natilla con caramelo trufado; dos espacios y dos tiempos. ¿Un postre salado, o un apetitivo dulce?

Se galardonó con el Label a una suculenta y refinada morcilla desmigada salpicada de almendra picada forrada de una pasta filo teñida con mermelada de pimiento rojo, que tomaba forma de un habano en el que la ceniza la simulaba un polvo de amapola. No se puede sacar más partido al producto primario del País conservando los sabores y reformando las formas. Le espera en Casa Vergara, en la calle Mayor, de la mano de Álvaro Manso y de su mujer Vera María Cruz da Silvas.

El Plato de Plata lo mereció quién lo ha ganado todo en este torneo, el hondarribitarte Gran Sol, en la calle San Pedro. Vicente Muñoz y Micaela Pop acertaron con el pimiento del piquillo relleno de chipirón sobre una cama de risotto del cefalópodo teñido con jugo de espinacas, además de salsas negra, de piquillos y de espinacas.

Y el Plato de Bronce para la construcción más espectacular: un cazuela de barro con rejilla soportaba unas láminas de bacalao asadas levemente al sarmiento y que contaba con otro engalanamiento, una ensalada efervescente. Josean Calvo y Axel Velasco nos han revelado el ingenio del Zeruko, en la calle Pescadería de la Parte Vieja Donostiarra.

Haga la ruta y saque sustancia al pincho.


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