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Semana del 13 al 19 de octubre de 2007
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Direcciones
Submarino:
LOceanogràfic.
Junta de Murs y Valls, s/n.
Teléfono: 961 975 565
Ca Sento: Méndez
Núñez, 17.
Teléfono: 963301775
La Sucursal:
Museo de Arte Moderno de Valencia. Guillén
de Castro, 118. Teléfono: 963746665
Torrijos: Doctor
Sunsi 4. Teléfono:963732949
Riff: Conde
Altea, 18.
Teléfono: 963335353
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Valencia mira al sol
Dos restaurantes de la ciudad
del Turia destacan en una oferta que renuncia a la vulgaridad.
El diseño y la tradición mediterránea
se alían para subir la nota
RAFAEL GARCÍA SANTOS
La otra luna de Valencia podría
ser el titular de este artículo si no fuera porque
un alicantino, Quique Dacosta (El Poblet, de Denia)
se ha inspirado en este astro y en el Palacio de las
Artes Reina Sofía, ubicado en la Ciudad de las
Ciencias y las Artes, para plasmar un plato de una belleza
universal, tan universal como Santiago Calatrava y su
obra. Valencia es una ciudad floreciente en todos los
aspectos y eso se deja repercutir en su gastronomía.
Ha pasado de tener una cocina de andar por casa tan
de casa que no se sabía dónde comer una
gran paella a generar en los últimos años
media docena de restaurantes gastronómicos: La
Sucursal, Torrijos, Riff... y hoy nos vamos a centrar
en los dos de mayor actualidad y carisma: Submarino
y Ca Sento.
Submarino es un espectacular restaurante en el que las
mesas están rodeadas por un acuario. El lujo,
el diseño, el servicio... todo resulta grandioso,
de ensueño. La ubicación y puesta en escena
le han proporcionado desde el principio un éxito
clamoroso. No contenta, la familia Barrachina muy
emprendedora en la hostelería valenciana
fichó hace medio año a Vicente Torres,
un chef que triunfó en La Sucursal. El reto consistía
en compatibilizar lo social con lo gastronómico.
Y pese a la dificultad del proyecto el pasado
agosto sirvió 8.000 cubiertos, los 100 comensales
por servicio están garantizados... los
propósitos parecen hacerse realidad.
La ostra Gillardeau sobre crema acidulada envuelta en
su propia gelatina con toques mágicos de limón,
salicornia y eneldo es de una manjarosidad, frescor,
riqueza de matices y delicadeza inauditas. El carpaccio
de presa ibérica con crema de Conté, piñones,
brunoise de manzana verde y perifollo refrenda el estilo:
producto excepcional, inmaculabilidad, sibaritismo,
liviandad, complejidad y cromatismo. El foie gras frito
y luego al vapor sobre ensalada de berros con crema
de almendras, higos y regaliz constituye un alarde de
nobleza, imaginación, sabiduría, técnica...
impactante. El arroz con conejo y rovellones representa
una simbiosis maravillosa del pasado y el futuro, aúna
suculencia con finura. Y el pichón de Bresse
con sus menudillos y acelgas nos hace presagiar la gloria.
El camino hacia el éxito ha empezado y si se
persevera, lo alcanzará.
Ca Sento es un restaurante importante, desde cualquier
punto de vista. Tras el abandono de Sento, su hijo,
Raúl Alexandre, ha sabido conseguir un justo
y preciso equilibrio entre producto y alta cocina. Y
lo ha logrado tanto en la oferta como en la composición
de los platos. En lo que respecta a la primera, Ca Sento
sigue siendo una marisquería lujosísima
en la que se debe rendir pleitesía a piezas grandiosas
fresquísimas. En cuanto al segundo aspecto, cada
construcción, sea de coquinaria popular o artística,
se sustenta en géneros excelsos servidos en grandes
proporciones.
Puro sibaritismo
Imagínese un medallón de langosta de 10
centímetros de diámetro y 5 de grosor
rodeado por abundantes fideos impregnados de sabor a
marisco y con toques de pera y pasas. Esa es la constante,
a la que se añade la intención de ofrecer
formulas elaboradas y concretas, nunca sofisticadas,
siempre fáciles de comprender. Ahí están
las almejas de Carril, gigantes, en su propia gelée
con confitura de limón.
Otra maravillosa concreción salpicada de graciosa
afinidad: ostra macerada con lima y salicornia. Descomunal
la ventresca de atún, dorada por fuera y roja
en su interior, rebosante de grasa, gelatina, suculencia,
jugosidad... sibaritismo puro y duro, que cuenta con
dos toques mágicos: un puré de berenjena
y un siesno de jengibre.
Y así podríamos seguir enumerando fórmulas
sosegadamente creativas si no fuera porque es obligado
citar que en Ca Sento se sirven las mejores cigalas
del mundo, a la sal, o unas gambas rojas, o unos percebes,
o tantos tesoros marinos, que se sitúan siempre
en el podio olímpico: bronce, plata y, en muchas
ocasiones, oro..
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