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Semana del 9 al 15 de junio de 2007

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L'Aubergue

Teléfóno: 33 055 951 7000
Página web: aubergebasque.com

Un joven artesano

Un cocinero forjado en la cocina de Ducasse combina talento francés y producto de alta calidad a 30 kilómetros de la frontera

RAFAEL GARCÍA SANTOS

Acaba de inaugurarse muy cerca de nosotros un restaurante con 11 habitaciones: L’Auberge Basque. en Saint-Pée-Sur-Nivelle. Situado a siete kilómetros de Saint Jean de Luz, en plena campiña, en un paraje bucólico y con unas encantadoras vistas campestres. Se ubica en un precioso y moderno caserío llamado a la gloria gracias a la presencia de Cédric Béchade, un joven forjado con el celebérrimo Alain Ducasse, con quien ocupó máximas responsabilidades. Cédric es un gran chef francés, un grandísimo de la culinaria clásica evolutiva.

Y, sobre todo, es un refinado. Un refinado sofisticado, muy sofisticado, quizás un tanto barroco, incluso demasiado, pero un maestro del recargamiento impregnado de indudable personal. Tiene impronta y sabe proyectar el neoclasicismo hacia nuevas fronteras temporales que en un futuro próximo puede deparar secuencias desconocidas. El comensal está llamado en este magnifico establecimiento a quedar asombrado ante el saber hacer de tan doctoral artesano dotado de talento y vocación artística.

A nada que pase un tiempo, nos encontraremos ante el mejor restaurante del País vascofrancés, si es que ya no lo es, seguro que sí en cuanto a comida, y ante una de las novísimas realidades galas. ¡Ojo avizor! Cédric Béchade y L’Auberge Basque: dos nombres llamados a la historia.

La carta esta concedida desde la racionalidad y el posibilismo. Concretísima: ofrece un copioso menú de dos servicios y un postre por tan sólo 39 euros y incita a elegir entre sólo 6 o 7 alternativas saladas y 2 o 3 dulces por aproximadamente 70 euros, monto al que se deben añadir los complementos y vinos. El éxito esta completamente asegurado, porque los productos son nobles y salen en un preciso punto de hechura. Los complementos, sean salsas y guarniciones, destacan por su elegancia y armonía, atesorando cultura y dones.

Trabajo exhaustivo

Los aperitivos, sea queso fresco con polvo de pimiento de Espelette y ralladura de cáscara de limón verde, o terrina de sardina con gelatina de cítricos y brunoise de calabacín y rábano, denotan el exhaustivo trabajo que esconde cada fórmula. Metidos en platos, el vacherin con guisantes, su quenelle de puré, confitura de cebolla dulce, jugo de zanahoria acidulada y mamia representa un alarde de exquisitez deparando sensaciones dulces, ácidas, cremosas... enésima demostración de exuberancia.

El placer alcanza su cenit con las láminas de bacalao de Bilbao florecidas con alcachofas, guacamole, apio, pepino, pimiento rojo, dados de mango, confitura de curry, vinagreta de txakoli, costrones de tinta de chipirón... Apoteósica la yema de huevo poché envuelta en gelatina de pimiento verde con tiras de piquillo intercaladas, nadando en un jugo de piperrada, con trozos de anguila ahumada, cortezas de pan a la cebolla... lucida e incontrovertible interpretación a la moda del popular condumio del terruño.


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