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Semana del 2 al 8 de junio de 2007

Cocina económica
El restaurante encopetado
y con precios de escándalo pierde protagonismo
en favor de locales que ofrecen platos refinados a costes
más asequibles
RAFAEL GARCÍA SANTOS
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Delicias.
Pulpo a la parrilla con aire
rojo de pimentón, del A Fuego Negro. Arriba,
ravioli con jamón del Agorregi.
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Es evidente que el modelo del restaurante
gastrónomico encopetado está en franca
crisis: no le salen los números ni a los propietarios
ni a los clientes. Muy pocos cocineros han abierto negocios
propios de alto nivel culinario estos últimos
años, pues lo que más ha proliferado son
explotaciones conjuntas con cadenas hosteleras, inversores
o en edificios públicos. Se ha implantado por
estos lares un modelo que primero triunfó en
Nueva York, París... Hostelería de lujo
a precios prohibitivos con una cocina notable en el
mejor de los casos. ¿En cuántos de los
palaciegos tres estrellas de la ciudad del
Sena se come de 8,5? Probablemente no superen tres.
¿Vale la pena pagar 500 euros por un marco versallesco
y un servicio francés? Pues sí, si la
comida pasa a tercer término y no hay ningún
problema monetario.
No es posible amortizar inversiones tan
desmedidas, no es posible pagar a tanto personal...
no es posible encontrar a tanto rico despilfarrador.
Por tanto, este tipo de hostelería tiene una
clientela social sí, social reducida.
La sociedad, incluidos los ricos sin corbata, no quieren
apoquinar con frecuencia en nuestro entorno 100 o más
euros por una comida buena pero no fenomenal. Optan
por restaurantes funcionales con camareros desenfadados
en los que se come estupendamente a 40 o 50 euros. Ese
es el presente y mucho más el futuro.
En San Sebastián se conocen dos
ejemplos triunfales. En Igara (Portuetxe, 14, B, T 943
224 328) se halla Agorregi, que ofrece por 16 euros
uno de los mejorcitos menús del día que
se puedan encontrar en España. A la carta, por
unos 40 euros, Gorka Arcellus ofrece una cocina actual
posibilista que no conoce disquisiciones palatales.
El quehacer del chef queda marcado por sus cualidades
innatas: una extraordinaria delicadeza en la plasmación
de sabores y en la armonía de los mismos.
Sensibilidad que aparece unida a la sabrosura,
pues aunque el refinamiento es la primera virtud culinaria
de Gorka, la segunda es la suculencia atemperada, todo
tiene una intensidad equilibrada. Don proverbial, conceptos
de alta cocina y sabia compaginación de medios
y fines. La combinación de estos factores depara
propuestas novedosas y esenciales que marcan la diferencia
dentro de la sensatez y una sencilla complejidad. No
hay ninguna artificialidad, ningún esfuerzo en
vano ni por aparentar, todo está pensado para
ser efectivo en la concreción.
Lo mejor: el foie gras cocido a 60 grados
con confitura de cerezas y fideos escarchados de zanahoria;
los raviolis traslúcidos de jamón ibérico
con tomate y albahaca; las verduras salteadas con setas
y huevo escalfado; el risotto de arroz bomba con hongos
o foie gras; el lomo de bacalao con caramelo de cigalas
y coral de txangurro y los callos al comino. La verdad,
no se puede papear mejor y más variado por el
precio que se apoquina.
Ideas rompedoras
En la Parte Vieja de la ciudad (calle
31 de agosto, T 943 420 843), alta cocina rompedora
a 26 euros el menú degustación. A Fuego
Negro brinda de la mano de tres jóvenes Edorta
Lamo, Iñigo Cojo y Amaya García
un novedoso concepto del bistrot dirigido exclusivamente
a gentes con una mentalidad gastronómica muy
abierta.
Los cocineros dan en la diana con el
surtido de chupitos, ofrecidos en bellos e informales
cubos; el jugo de remolacha y manzana ácida con
fondo cremoso de queso de cabra; el de calabaza y naranja
con jengibre confitado y el de melocotón a la
vainilla con mousse de foie gras. Metidos en platos,
la ensalada de espinacas rojas con cebolla, queso feta
y aceite de sésamo; los quisquillones de la Isla
con mayonesas de gazpacho, maíz y wasabi; el
buey de mar con helado de regaliz y crema de aguacate;
el pulpo a la parrilla con aire rojo de pimentón,
Hachis Parmentier violeta y pétalos de manzana
verde; el bacalao confitado con brochazos de tomate
seco y caldo de parmesano y el lumagorri-teriyaki atesoran
talento. .
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