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ISABEL IBAÑEZ. BILBAO
H
e aquí dos tipos fantásticos, Javier Gómez e Iker Sedano. Con 13 años, tocan la guitarra eléctrica (y el segundo también el violonchelo), tienen una pasión loca por los viejos rockeros como Kiss y más sapiencia musical que muchos de los que presumen de logo en la camiseta. Ahí va esta afirmación de Javi sobre su 'ampli': «El 'Micro-cube' de Roland es el santo grial de los amplificadores pequeños». O te cuenta la historia de cuando el guitarrista de Black Sabbath Tony Iommy se arrancó los dedos con una prensa en la fábrica donde trabajaba y se hizo unos dedales para poder tocar derritiendo una botella de Fairy. Vale. Así que esta noche fliparán en el Kobetasonik, adonde subirán acompañados de Marina, la madre de Javi, porque lo mínimo para ir al festival son 18 años.
¿Quién no se acuerda del primer concierto? Son tan importantes esas primeras veces, especialmente en la música, en el amor... ¡Cuidado, que a veces van juntas! Javi se estrena hoy con Kiss, pero Iker ya sabe de qué va este rollo; estuvo el año pasado con su padre en el bolo de The Who en el BEC, y después en el de los Rolling Stones en San Sebastián. Y ambas experiencias le cambiaron la vida. Como tantas veces ha hecho antes, se lo vuelve a contar a su amigo:
«Estábamos esperando a que saliera The Who y yo me sentía tan nervioso que le dije a mi padre que me quería ir. ¡No te puedes imaginar qué nervios! Cuando salieron me quedé alucinado, me calmé y acabé cantando y bailando. ¡Cómo toca Pete (Townshend)! Luego me compré un poster y una camiseta. Eran las tres de la mañana cuando llegamos a casa y me metí a la cama. Entonces me di cuenta de cómo me pitaban los oídos ¡y la cabeza entera!, pero yo no paraba de pensar en lo que había visto. Fue genial. Y la segunda vez, con los Stones, ya fue la bomba»...
Los vinilos de su padre
Por eso, cuando Javi tenga la edad de Gene Simmons, el bajista de Kiss, 59 años, no olvidará que su madre le llevó el 21 de junio de 2008 a su primer concierto, con sólo 13. Tampoco que su padre, Javier, que murió hace cuatro años y que era conocido entre los coleccionistas de coches antiguos como 'Colempi', le ha dejado un legado de incalculable valor: una discoteca de vinilos con discografías completas de Led Zeppelin, Creedence, Bob Dylan, Van Morrison, Eric Clapton, Carlos Santana, Ry Cooder... Y aunque aún no se ha acercado al 'plato', seguro que descubrirá el tesoro que le espera en el salón y pillará el gusto al ritual de escuchar en él sus discos. Su amigo Iker recordará siempre cuando su padre le llevaba en el coche con apenas 5 años y los Stones atronaban desde el salpicadero -«cantábamos a grito pelado 'Satisfaction' y 'Start me up'»-. En su mente guardarán también a sus profesores de guitarra: Jaime, «el punk, que un día aparece rapado y otro con el pelo verde... o amarillo», y Luis, que no acaba de comprarse una guitarra y ya está pensando en la siguiente.
Los dos amigos se juntan con sus 'stratos' -sus ídolos son Jimmy Page y Keith Richards, respectivamente- en la habitación de Javi, que tiene en la pared posters de Kiss, Led Zeppelin y Mago de Oz, y un óleo en tonos sombríos dedicado a AC/DC con el que decidió poner fin a su afición a la pintura y a los cuadros de verdes praderas y cielos azules. Sobre la mesa, un libros de los grandes guitarristas del rock y revistas como 'Rock Star' y 'Rolling Stone', -ya tendrá tiempo de adentrarse en 'Kerrang!' y la 'Popu' ('Popular 1')-. Y se arrancan con unos punteos de Green Day. Pero ¿cómo llegan unos chavales de su edad a emocionarse tanto con viejales como Kiss?
Dice Javi, con una madurez y una forma de hablar impropia de su edad: «Si tocan bien, no sé por qué importa la edad». Y salta Iker con no menos razón: «No creo que en otras épocas a nadie le pareciera mal que Beethoven siguiera componiendo». «En el bolo de The Who había mucha gente mayor», dice, «con chupas de cuero. Y me parece bien, aunque... no me imagino así a mi abuelo, ja, ja, ja...».
Al rock por el skate
Javi explica de dónde viene su 'locura': «Antes hacía skate, aunque lo dejé porque no me salían los trucos, pero está relacionado con la música punk, un subgénero del rock. El punk me gustaba, pero busqué más cosas y descubrí a AC/DC. Las melodías me sonaban y yo ni siquiera sabía quiénes eran, pero me interesaron. Y ya vino lo demás. Me apunté a guitarra eléctrica, conocí a Judas Priest y su canción más famosa, 'Breaking the Law', a Led Zeppelin... Y Kiss. Vi la película 'Cero en conducta', donde cuatro chavales en los años 70 están locos por ir a un concierto de ellos. Es muy divertida. Y me gustó mucho su música».
Pero Javi estaba solo en esto. Sus amigos prefieren el 'bumping', una música electrónica que a él no le va. Con su camiseta de Judas y su muñequera de cuero tipo tachuelas -que es un collar puesto en doble comprado en una popular tienda de ropa- se siente muy alejado también del mundo del fútbol: «Sólo una vez fui a un partido, un Athletic-Villareal, y no me he aburrido más en mi vida». Por todo esto, más de una vez le han llamado friki. Menos mal que un día apareció Iker. «Yo también odio el fútbol», se solidariza éste. «Empezamos hablando del heavy, de los dos conciertos a los que había ido... Y nos hicimos amigos». Ahora comparten forma de vestir -llevan la misma muñequera-, punteos en su habitación, conversaciones sobre sus grupos favoritos, revistas musicales y acordes de canciones bajados de Internet. Quizás una partida en la 'play' al 'Guitar Hero'... «Pero con lo que aprendemos en las clases ya no es lo mismo». Javi deja constancia de cuando estuvo en el bar Hard Rock de Madrid: «Bueno, antes fui al de Barcelona, pero entonces no sabía lo que es el rock. En Madrid, en cambio, me saqué fotos con la guitarra de Jimmy Page y el violín de Mago de Oz». Habrá que verle esta noche mirar boquiabierto bajo las estrellas las pirotecnias del circo de Kiss sintiendo la emoción del primer festival, de la música al aire libre compartida con miles iguales a él: «Tengo muchas ganas de verles en directo, su maquillaje, porque la temporada que cantaban sin pintar no eran los mismo, resultaban blandos. Y quiero verle la lengua a Simmons, a ver si es tan larga». ¿Serán Iker y Javi fieles ya para siempre al rock? «Bueno, el rock es como un refugio para mí, pero no sé. Igual de la misma manera que he descubierto esta música, conozco otra y cambio», dice Javi. Claro, todavía te queda la aventura del blues de BB King, del jazz de Django Reinhardt, de Bach, tan admirado por el mundo heavy... Pero abandonar el rock... Lo que ellos no saben es que una vez que se lleva dentro el 'veneno', no hay escapatoria. Porque la verdad es que sí, la lengua de Gene Simmons es muy larga, little rock boys.