Cuatro estrellas resucitadas

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El festival bajó la persiana el sábado con unos Mötley Crüe justos de forma



ÓSCAR CUBILLO . BILBAO

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l sábado encabezaron el II Kobetasonik Mötley Crue, cuatro estrellas angelinas apologetas del eslogan 'sexo, dogras y rock and roll' que triunfaron en los años 80. Han renacido con pasta sobre la mesa y consabida gira mundial, y se jactan de estar sobrios y tener mucho dinero. Pero el ímpetu de sus años salvajes ha emnguado: el falsete del vocalista, Vince Neil, es menos agudo, y al guitarrista, Johnny Mars, que roza la sesentena, le lastra una enfermedad degenerativa y arrastra un trasplante de cadera. Conscientes de ellos, Mötley Crüe no permitieron que se les fotografiara.

Si no llega a ser por el escenario luminoso, Mötley Crüe no pasarían de banda normalita. El tablado era tan grande que apenas lo llenaban: Tommy Lee (sí, el del vídeo porno con Pamela Anderson) aporreaba una batería desproporcionada, el hierático Mick Mars parecía un zombie concentrado sobre su hacha, y el bajista Nikki Six en ocasiones se colocaba delante, pero no demasiado, para no eclipsar al líder, Vince.

Los cuatro tatuados nos halagaron, insistieron en que chilláramos más fuerte y se despidieron desándonos que Dios nos bendiga. Tommy Lee tuvo su discursito infantil y animó a gritar 'oeoe'... "Como el fútbol", decía ilusionado. Al principio el grupo sonó sucio y las canciones cumplieron un esquema de guitarrazos básicos y rudos y estribillos adhesivos que unían hard rock y glam.

Abrieron con un 'Kickstart My Heart' a trompicones. En 'Shout At The Devil' Neil no llegaba en los falsetes y se apoyó en la peña. El punteo en solitario con guiños hendrixianos de Marx dio paso a 'Live Wire', cuando Vince Neil cogió una camiseta que ponía 'Kill (mata a) Axl Rose', refiriéndose al líder de Gun's N Roses. En la balada yanqui 'Don't Go Away Mad' cayeron globos enormes con los que jugó el respetable. En 'Same Ol' Situation' los vídeos se tornaron rijosos. Y en el bis reaparecieron bien avenidos (se dice que se llevan fatal) alrededor de un piano tocado por Tommy Lee y ejecutaron el lento 'Home Sweet Home' con las pantallas emitiendo imágenes propias muy nostálgicas.

La mitad del público que el año pasado

Como era lógico y esperado, el segundo Kobetasonik ha atraído menos público- un poco por debajo de la mitad-: oficialmente, 27.869 visitantes. Distribuidos así: 12.302 el viernes, encabezado por el insatisfactorio Marilyn Manson, y 15.567 el sábado. Ha acudido menos gente porque el programa es inferior al del año pasado, con Kiss y Judas Priest, y a la coincidencia temporal con el Metalway de Zaragoza, que contrató a una banda del tirón de Heaven & Hell / Black Sabbath.

El público ha sido masculino en más del 80 %, y las edades se han repartido entre los 20 años y la cuarentena larga. Sónicamente han abundado los grupos agresivos, destacando entre ellos Machine Head y Trivium. Sin embargo, el podium lo ocupan tres bandas alejadas de la violencia sónica: Journey con un AOR optimista, DragonForce con su caricatura power metal, y Dream Theater con el rock progresivo.




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