The Raveonettes

Volver a portada

 

Sexy, rabiosa y estilosa, la música de Sune Rose Wagner y Sharin Foo combina como nadie doowop y ruido blanco, surfpop y Motown, girlbands y puro rock'n'roll, The Ramones y The Ronettes. Construyen muros de sonido irrompibles sublimados por armonías vocales chico/chica que rozan en ocasiones lo erótico, componiendo canciones electrizadas con una estética descaradamente retro inspirada en los cincuenta, con el trío Buddy Holly/ Fats Domino/ Jerry Lee Lewis a la cabeza. Cada disco de The Raveonettes es un pequeño ejercicio de estilo casi binario, que construye un universo a partir de unos pocos elementos básicos (femenino/masculino, cuero/cadenas, negro/rosa, guitarra/batería...), con tan sólo unos acordes y una clave musical. Jugando con estos códigos, su discurso metamusical es absolutamente lúdico: es música que habla de ella misma (sus canciones se llaman 'That Great Love Sound', 'Dead Sound', 'Beat City'.). La sencillez como búsqueda de la belleza. Sin embargo, la pareja parece haber asumido las críticas que apuntaban lo repetitivo y lo estrictamente bitonal de sus canciones, y juegan ahora en technicolor y brillo tridimensional. Sin embargo, su sonido sigue orgullosa y deliciosamente aferrado a su concepción bruta y lofi, con percusiones que parecen haber estado grabadas en una cámara de eco y guitarras que pesan y brillan como metal fundido.

Para este nuevo opus han tenido que escoger entre más de cien canciones, desechando las más obviamente 'raveonettescas' para ofrecer una colección de temas que va de la balada romántica al exabrupto post-punk. Y después de haber reunido para el anterior "Pretty In Black" (05) a un cásting compuesto por sus más grandes ídolos (Martin Rev de Suicide, Moe Tucker de The Velvet Underground y Ronnie Spector), esta vez el álbum ha sido totalmente compuesto, grabado y producido por el dúo, a caballo entre Nueva York, Los Ángeles y Copenhague. 'Aly, Walk With Me' es una introducción perfecta, con su amenazante rítmica hip-hop, sus deflagraciones metálicas a lo Velvet y sus volátiles campanas. El caramelo de 'You Want The Candy' es, por supuesto, un chicle venenoso que se adhiere detrás de la oreja, y del que es imposible deshacerse. 'With My Eyes Closed' remite a las baladas etéreas y tóxicas de My Bloody Valentine, y la extremadamente bombástica 'Dead Sound' es una innegable cumbre del dúo, con campanitas celestiales que vienen a airear unos fuzz de guitarra compactos e impenetrables. Más allá del minimalismo de sus anteriores trabajos, "Lust Lust Lust" es, en efecto, un derroche de lujuria, lujuria y lujuria.