|
|
Óscar Cubillo. 7 de julio de 2008
L
a mejor música -rock negro y soul clásico- la sirvió entre el día y la noche del sábado el rockero afroyanqui Leonard Albert Kravitz, guitarrista y vocalista de 44 tacos y más de 30 millones de discos vendidos que carga el sambenito de chuleta y copión. Pero... hum... nunca hay que dejarse llevar por los prejuicios y lo que le sucede a la peña es que tiene envidia: a Lenny le sobra pose, estética y talento y además lidera una superbanda (un octeto el sabatino) que domina los sube y baja, abruma con groove, restalla en soul (esos tres metales), explota en rock (esos punteos del hacha blanco vestido de rojo y émulo de Slash) y cumple con fidelidad lo que le exigen.
Sí, es un chulo Lenny Kravitz, ¿qué pasa? Embozado en ropa para proteger la grave bronquitis que sufrió en febrero, con gafas y sin ellas, a la guitarra o al piano, cantando o sosteniendo la mirada a la cámara que reproducía su rostro neoyorquino en las dos pantallas gigantes, robando protagonismo a sus escuderos (se arrimaba cuando punteaba el excelente solista o soplaba funk a lo Maceo Parker el saxofonista), siempre ahí arriba se halló Lenny, el ídolo tántrico.
Y abajo, los chupacharcos. «No me importa la lluvia», espetó el chuleta. Le abucheamos y retó: «Voy a bajar». Y bajó, escoltado por sus machacas de negro. Surcó el pasillo central de seguridad chocando las manos de los arremolinados fans ilusionados, se paró frente a nosotros con expresión orgullosa, escaló la valla de acero, se equilibró sobre el borde y cayó hacia delante pero fue salvado por el amigo Pato, que aseguró: «Está muy cachas».
Musicalmente, el ex marido de Lisa Bonet (la negrita guapa de Bill Cosby) quizá no copie tanto, sino que reproduce la tradición. En plan rockista comparte influencias con Hendrix, el bluesman Stevie Ray Vaughan, los Black Crowes de aparato gospel... Y en plan soul negro mama de Otis Redding, del sexual Marvin Gaye y del revolucionario Gil Scott-Heron, y se iguala a contemporáneos tipo Terence Trent D'Arby y Prince. En Cobetas, Kravitz versionó el 'American Woman' de The Guess Who e intercaló clásicos propios como 'Mama Said' y, al final, el apoteósico y saltarín 'Are You Gonna Go My Way'. El Lenny se lo montó de muerte. ¡Viva él!