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Óscar Cubillo . 3 de julio de 2009
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oqueros mesiánicos y ampulosos ocasionalmente en plan unos U2 del arrabal de la megalópolis, rebeldes apoyados por el engranaje de las multinacionales y paradigmas del rock de los 90 a pesar de estar dotados de un nervio rítmico que los distingue de pesarosos cachalotes varados tan comunes en el rock de esa década, Jane's Addiction han entrado en la historia palpable del rock tras cumplir los caprichos creativos y las ideas capitalistas de su líder, el cantante y compositor Perry Farrell, un tipo tan polifacético que diseña las portadas de los discos y hasta dirige su carrera como un manager. Así, cuando se hallaban en la cima del éxito, Jane's Addiction organizaron la gira de despedida, un invento del propio Farrell, que después siguió roqueando en la misma onda en Porno For Pyros.
Farrell hace y deshace en un grupo cuya trayectoria guadiana ha provocado que el cuarteto se haya formado y reformado hasta en cuatro ocasiones. Primero funcionó desde 1984 hasta 1991, cuando lo dejaron por heroinómanos. Después vivió tres resurrecciones: en 1997, 2001, y la corriente, desde 2008, con la formación original. La primera etapa les instaló en el olimpo del rock, cuando triunfaron a pesar de no plegarse a las normas comerciales. Jane's Addiction personificaron el rock alternativo de los 90. Fueron pioneros de la fusión, del collage, del batir ritmos de todos los palos: desde el metal a lo tropical, del glam al pop, del circo al cabaré.
Dandy del rock
Una fórmula caleidoscópica (¡y progresiva!) que asumieron parcialmente otros grandes grupos yankis de los 90, por ejemplo los negros Living Colour o los que en parte similares Red Hot Chili Pepper's, en cuyas filas figuró varias temporadas el guitarrista Dave Navarro, quien en el epílogo de la primera época de Jane's se pegó en escena con Farrell, un personaje camaleónico y con pose de artista. Un dandy del rock con suerte y seso que, al oler el éxito, exigió a sus compañeros el 32,5% de los royalties, permitiendo que los otros tres se repartieran el resto.
Y además
La jornada es la más atractiva del IV Bilbao Live. La Dave Matthews Band, a poco que goce de condiciones favorables, puede ser de lo memorable del lote. Los británicos Supergrass deberían imprimir sin miramientos el carácter de su pop-rock poderoso. Los siniestroides Echo & The Bunnymen aportarán interés a la cita, y claro, no habrá que faltar a los Babyshambles del chorlito Pete Doherty, para ver si fallece de sobredosis o se despeña por el escenario, como su primera visita a Bilbao.