Placebo sale de la oscuridad

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Josu Olarte. 3 de julio de 2009

Tras superar una crisis interna, regresa a Kobetamendi con su nuevo disco independiente


L

os británicos Placebo no han dejado de actuar por estos lares desde que hace doce años telonearan en Donosti a su admirado David Bowie, fan confeso de la banda en sus inicios, al punto de poner su voz en una versión alternativa de su hit 'Without you, I'm nothing' e invitarles luego a participar en el macroconcierto de su 50 cumpleaños.

El cuarto concierto del trío supone además su retorno a un festival qeu ya les incluyó en su edición inaugural de 2006. Entonces venían a presentar su quinto disco, 'Meds' (Medicinas), un título que en su momento parecía muy apropiado para una banda cuyo bautismo alude al efecto de sanar por pura sugestión. Pero la realidad es que, pese a su impacto comercial (más de un millón de copias), aquel disco estuvo muy lejos de tener efectos medicinales para el grupo. Quedaron atrapados en la inercia de la gira mundial de 18 meses en la que se enfrascaron, tal y como confiesa su ambiguo líder Brian Molko. "El tour fue un gran éxito, tuvimos todo ese gran seguimiento por el que trabajamos duro durante años, pero cuando te metes en un autobús y nadie habla ni se cruza la mirada la cosa deja de ser divertida... Las relaciones se habían deteriorado y al final de la gira éramos una banda sólo de nombre. Para mí y Stefan (Olsdal, bajo) era obvio que no podíamos seguir sin un cambio interno".

Como suele ocurrir en estos casos, esa catarsis desembocó en la salida de Steve Hewitt, que entró como batería en el 96, justo después de 'Nancy Boy' (afeminado), aquel temprano hit biográfico que aludía a la infancia del andrógino Brian Molko, al que a menudo llamaban "marica" en el colegio. Y es que dermarcándose del brit pop arquetípico, los Placebos se situaron con su sonido de lírica afectada, que bebía tanto de la tradición del (gay) rock británico más ambiguo y exhibicionista como del grunge o el after punk más oscuro.

Nuevo batería

Convencidos de que tenían "nuevos territorios musicales que explorar", Molko y un Olsdal ligado con el pop petardo madrileño a través de su proyecto Hotel Persona, reclutaron como nuevo batería a Steve Forrest, joven golpeador californiano de 22 añitos cuya técnica (y físico) les llamó la atencíon tocando en Evaline, una de las bandas teloneras de su última gira. "Vimos que tenía algo, además buscábamos a alguien que no hubiera tenido éxito antes. Con su entusiasmo nos ha hecho sentir como niños otra vez".

Concluido su contrato multinacional con Virgin, los nuevos Placebo estrenan estatus independiente con 'Battle for the sun' (PIAS), álbum producido por Dave Botrill, hombre de confianza de los neometaleros Tool. La sexta entrega, que presentaron por primera vez en diciembre frente a un templo budista camboyano, marca distancias con la estética más oscura que ambigua de 'Meds'. "Es un disco sobre elegir la vida, sobre salir a la luz dejando atrás la oscuridad que forma parte de nosotros", dice Molko.

Y además

Los euskaldunes Ama Say abren la última jornada, oscilante entre el rock hedonista y reciclajes diversos de la electrónica y el post punk emergente de la banda de los gemelos Webster Baddies (20.05). Del rock gótico de los ochenta, el punk oscuro y los ritmos maquinales se alimentan los Cycle (18.00). El tapado con boletos para ser la sorpresa del BBK es The Phenomenal Handclap Band (19.00), colectivo neoyorquino de indie groove que ha abducido a gente de TV On The Radio, Antibalas, Jon Spencer Blues Explosion, Mooney Suzuki y los Dap King de Amy Winehouse. Los angloasiáticos Asian Dub Foundation (21.10) vuelven a Bilbao y se estrenan Primal Scream (22.30). Preparando el terreno para los sets de Dj's cerrará (1.45) el duo Fischerspooner.