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Unos buenos Placebo y el rock lisérgico de Primal Scream cierran el Bilbao BBK Live
Josu Olarteo . 13 de julio de 2009
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epetían en el Bilbao Live los británicos Placebo, que cuentan con una buena base de seguidores, tal y como se pudo comprobar en la última jornada de festival, que concitó una audiencia similar a la de apertura con Depeche Mode. A juzgar por las múltiples camisetas y la respuesta del personal, buena parte de las casi 18.000 almas que subieron el sábado a Kobetamendi estaban allí por el trío del andrógino Brian Molko.
Primal Scream era el otro gancho. Los escoceses nunca han sido una banda popular por aquí y quizá no atraviesen su mejor momento, pero su directo responde a la reputación acumulada tras más de 25 años evitando el acomodamiento. En su primer bolo bilbaíno, con actitud pero sin pose, el grupo del calavera Bobby Gillespie rockeó de verdad, echando la vista atrás para mostrar la esencia de la banda británica que mejor ha conectado la psicodelia rockera con los trances narcóticos de la música de baile.
Ese punto regresivo tiene su último álbum, 'Beautiful Future', del que repescaron la stoniana apertura 'Can't Go Back', la explosiva 'Suicide Bomb' y el tema homónimo con el que recordaron a los Pulp de la gente corriente. Los hipnóticos y aplastantes graves de 'Miss Lucifer', dieron paso a los ecos stoninanos de 'Country Girl' y 'Deep Hit of Morning Sun', medio tiempo que Gillespie teatralizó a lo Jagger.
Con teclado planeador, 'Kill All Hippies' fue la primera muestra de 'XTRMTR', del que se marcaron el tema central, 'Shoot Speed', y 'Swastika Eyes', narcóticas bombas de electrorock lisérgico con impacto multiplicado por luces cegadoras. En 'Sick City' dispararon punk n roll a lo New York Dolls. 'Rocks' y 'Movin On Up' remitieron al hedonismo mancuniano de los Stones Roses, banda original del canalla bajista 'Mani'. Finalizaron detonando la postrera 'Accelerator' que devino en una hipnosis ruidista de feedback que obligó a proteger los tímpanos. *
Conflictos sexuales
Con la psicodelia han relacionado también Placebo 'Battle for the Sun', estimable nuevo disco con el que estrenan joven y tatuado batería. El grupo de Brian Molko y el bajista y guitarrista Stefan Olsdal sigue marcado por las letras sobre los conflictos por cuestiones de sexo y las dependencias químicas y emocionales, pero su universo es ahora de color, o al menos no tan dramático ni nihilista. Esa sensación transmiten con su imagen actual (menos ambigua y oscura) y nuevos temas como 'Kitty Litter', la guitarrera 'Astray Heart', 'For What Is Worth' o la climática 'Battle For The Sun', que trasladaron al directo sustituyendo metales por el violín.
Placebo son de Londres, aunque su sonido sigue teniendo una paternidad bastante americana. La letra de 'Kitty Litter' apela a un cambio de piel, pero, por énfasis eléctrico (reforzado con un guitarrista adicional) y la voz de su cantante, siguen remitiendo a los 'Smashing Pumpkins' de la melancolía infinita. Y eso sin tocar hits como 'Nancy Boy', ligado a los días en que les llamaban los Nirvana del glam. A cambio introdujeron la popular 'Every You, Every Me', de 'Whithout You I'm Nothing', cénit comercial junto a 'Black Market Music', del que encadenaron la balada 'Black Eyed' y Special K, antes de responder a su mezcla de tensión y ambigua fragilidad con temas como 'The Never Ending Why', 'Follow The Cops Back Home', 'Song To Say Goodbye' e 'Infra-Red'. Para el bis quedaron las coreadas 'Bitter End' y el hit 'Taste in men'. Atracón bailable Preparando el atracón bailable de madrugada, Fisherspooner ofrecieron un set que tuvo mucho de performance. Con robóticas bailarinas, Fischerspooner hasta se llevaron el ropero al escenario. Un Warren Fischer tocado con una pamela lámpara guió la teatralización con maquinales bases pregrabadas de novedades como 'Amuse Bouche' o 'Money Can't'.
Estrenos alternados con temas conocidos como 'A Kick In The Teeth' o un 'Get Confused' que les sirvió para aclarar a los sorprendidos de qué iba la cosa. «Se trata de estar y vivir entre, hetero y gay, moderno o tradicional, drogado o sobrio, arte o música». Horas antes Baddies se alinearon con uno de tantos grupos británicos adscritos al post punk y los fenomenales Handclap Band se revelaron como los tapados del festival con su genial groovie y personal crisol de ingredientes tomados de la música popular de las últimas cuatro décadas: soul de los 60, funk de los 70, psicodelia pop, rock indie, disco y house. Después, ADF arrollaron con su batido 'bhangramuffin' de frenéticas bases junglistas, ritmos punjabies, dub y hip hop. Un crisol militante y punkie que definen como 'Punkara' y con el que criticaron el sistema bancario ('Take Back The Power'), las guerras por petróleo ('We Want Your Oil'), llamaron a la guerrilla urbana ('Superpower') y rindieron tributo al difunto 'Camarón paquistaní' Nusrat Fateh Ali Khan en clave de qwaali dub. Hace mucho que dejaron de ser un comando relevante, pero subieron la temperatura bajo el sol. Bilbao.