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Josu Olarte . 3 de julio de 2009
P
or trayectoria (tres décadas), éxito (cien millones de discos vendidos) y una influencia que les reconocen desde el ámbito de la electrónica, el pop oscuro y el rock filometálico, Depeche Mode llegan a Kobetamendi como indiscutibles cabezas de cartel de un festival montado a partir del gancho que garantiza su contratación. Y lo hacen embarcados en la mayor gira de su carrera, un centenar de conciertos que se cierra con los cuatro shows peninsulares que la banda ofrecerá en Valladolid, Bilbao, Oporto y Sevilla. 'Tour of the Universe' ha sido diseñado con escenografía de Anton Corbijn, el fotógrafo y realizador que lleva años velando por su imagen. "Un tour como éste te exige tanta energía que llegas a suponer que será el último. Ahora pienso también en mis hijos y no quiero llegar a ese límite en el que no puedas dar lo que se espera".
El tabaco parece ahora el único vicio confesable del cantante y compositor, cuya vida tóxica tocó fondo en 1996, cuando intentó suicidarse: superó una sobredosis de heroína con un chute de adrenalina en el corazón. Ahora el 'front-man' dice cuidarse para mantener su hiperactividad escénica. "Tienes que hacerlo para una gira tan extenuante como ésta. Me gusta correr y, salvo fumar, hago cosas sanas en general. Ya no me interesa salir por ahí y emborracharme con la gente. Eso ya no me aporta nada", ha confesado un Gahan que en uno de los temas que firma en el último disco ('Wrong') reconoce haber visitado a menudo el lugar y el momento equivocados.
La gira obliga también a convivir a los miembros de trío que completan el letrista principal y cantante Martin Gore y el discreto y ex alcohólico Andrew Fietcher, que tienen sus domicilios en Nueva York, Los Ángeles y Londres. "Desde hace quince años sólo nos juntamos para hacer los discos y tocar, pero eso no quiere decir que nuestra relación sea sólo profesional. Al margen de las discusiones naturales, nos llevamos muy bien".
A tono con su título, Depeche Mode están defendiendo en directo con profusión (hasta ocho temas en su set list) el álbum 'Sounds of the Universe', un trabajo retromoderno y superventas registrado con la cacharrería analógica comprada en ebay por Martin Gore y que suena como el más 'depechiano' de sus discos recientes. Con 'Black celebration' (86) y 'Music for the masses' (87) lo ha relacionado el grupo que, no por casualidad, centra buena parte de su set en repasar clásicos de esos trabajos como 'A Question of Time', 'Stripped' o 'Strangelove'.
Viejas y nuevas máquinas
"Nos lo hemos planteado como un nuevo desafío. Es una mezcla muy eclética de canciones, tal vez algo más 'uptempo' que los últimos discos. Usamos un montón de viejas máquinas, pero también mucha tecnología nueva y quizá por eso suena como una combinación entre lo clásico y lo moderno". Los llamados (sin que les importe, por cierto) "Rolling Stone de la electrónica" se muestran orgullosos de una carrera.
Y además
Los guipuzcoanos Lain, ganadores del concurso de maquetas de Euskadi Gaztea, abren la jornada inicial de un festival que vuelve a divagar sin una línea clara entre el pop británico del nuevo milenio, los clásicos modernos, la electrónica y el rock con patente alternativa. El dúo electrónico franco-neoyorquino Motor presentará después su álbum 'Metal Machine'. De New Jersey como Springsteen vienen The Gaslight Anthem, cuatreto de punk rock. Los entrantes del menú del Bilbao Live continúan con Vestusta Morla, mientras que a la pista de baile apunta el lúdico dúo mixto The Ting Tings. Editors ya expusieron su sonidazo en Bilbao como aventajados émulos de Joy Division, y con ritmos digitales calentará el ambiente para Depeche Mode el dúo Basement Jaxx, buque insignia de UK house de los 90.