REM se impuso a los elementos

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Josu Olarte. 7 de julio de 2008


M

ediada la tarde de la segunda jornada del Bilbao Live, el día se cerró y el cielo se puso de un gris muy a tono con el repertorio más campestre y otoñal de los Sunday Drivers. Comenzó una lluvia tan fina como pertinaz. Y cuando llegó de REM, poco antes de la medianoche, aquello ya era un lodazal. Hubo quienes optaron por marchar tras el palo de Kravitz. Pero quienes aguantaron bajo la lluvia la (larga) espera que exigió el cambio de backline (el neoyorquino no quiso actuar en el escenario 'menor') asistieron a una sesión de los REM de primer orden. Una demostración de clase y empaque por parte de la banda que durante casi tres décadas ha sabido ejercer de puente entre lasraíces campestres y americanas de sus inicios y el gran grupo de rock sin ataduras en que devinieron en los 90.

A esa transición remite 'Orange Crush', clásico de su gran álbum 'Green' que auguraba hace veinte años su próxima conversión en grupo de masas. Buen arranque para un concierto en el que tiraron de repertorio sin dejar de pasar revista casi por completo a su notable nuevo álbum, 'Accelerate', cuya tensión eléctrica ejemplifica 'Living Is the Best Revenge', habitual tema de apertura que el trío de Georgia prefirió postergar un poco.

REM ha acumulado en sus 28 años más luces musicales que sombras, pero incluso en trabajos menores como 'Fables of Reconstruction' hay temas como 'Drive 8' que aún conservan el poso de lo que fuera el mejor (nuevo) rock americano. Ésta canción marcó uno de los puntos álgidos de un show que despegó cuando el trío -reforzado con cómplices habituales como Scott McCaughey (YFF) y el ex Ministry Will Rieflin- recuperó con temas como 'Let Me In' y 'Horse to Water' el country y el folk que está en su código genético y al que el bajista Mike Mills apeló en Bilbao con sombrero vaquero.

REM varía su repertorio cada bolo en un intento de hacer sentir a sus fans que cada show será único. Que el repertorio de ayer no contentara a todos los REM-adictos habla de hasta qué punto han acumulado buenos temas.

Con proyecciones de vídeo fraccionadas, la banda de un Stipe con traje y bufanda hizo que la lluvia pasara a un segundo plano con piedras angulares de su discografía como 'What's the Frequency Kenneth?' e 'Ignoreland'. En la estela de 'Let me in' de aquel 'Monster' que funcionó mejor en vivo que en disco, 'Man Sized Wreath' representó el lado más recio de novedad grabada que también filtra intimistas temas folkies como 'Houston'. 'The One I Love' propició que REM echara la vista atrás hasta culminar su primera hora.

El gran pop continuó con la archipopular 'Loosing my Religion', cuya mandolina en primer plano puso al personal bailando bajo la lluvia, algo que no dejaron de hacer en 'Imitation of Life' y 'Man on the Moon', que fue coreado masivamente. La buena música consiguió imponerse a los elementos.