Junio de 2006. ESPECIAL COMERCIAL 

 
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Cómo llegar
Iberia (www.iberia.com;
902 400500) y Olympic Airways (915 419 945;
www.olympicairlines.com) ofrecen vuelos de ida y vuelta desde Madrid a Atenas,
a partir de unos 300 euros. Desde allí, la mejor opción es coger uno de los autobuses KTEL que, desde la estación
central ateniense, se dirigen cada media hora hacia Patras.

Más información
www.patra2006.gr
www.infocenterpatras.gr

Herencia griega
PATRAS. La ciudad del golfo de Corinto aprovecha el tirón de la capitalidad europea de la cultura para exhibir su pasado

ENRIQUE SANCHO

Poco podía imaginar la actriz, y por aquellos tiempos ministra de Cultura de Grecia, Melina Mercouri, que su idea de crear cada año una Capital Europa de la Cultura se consolidaría como una de las mejores propuestas culturales y turísticas del viejo continente. Y que tres ciudades de su país ostentarían este título en los 21 años de trayectoria de la iniciativa. Este año le corresponde a Patras, una de las tres mayores ciudades griegas, que hasta ahora se había distinguido como un importante centro comercial e industrial, destacando en la fabricación de ladrillos y azulejos, en la industria alimenticia, naval y textil y en exportaciones de pasas de Corinto, vino, aceite de oliva, cítricos y curtidos.

Miles de viajeros acuden este año a Patras con otros intereses y no resultarán extraños en esta ciudad que a lo largo de su historia ha visto pasar a romanos, venecianos, otomanos y turcos. Curiosamente, su independencia supuso también la destrucción casi total de la ciudad en 1828. Aunque algunos restos todavía recuerdan su pasado: el acueducto romano, el cementerio de Constantino, el anfiteatro, el puente de Pausania o los baños turcos, construidos en torno a 1400.

A 210 kilómetros de Atenas, Patras es, ante todo, una ciudad de paso. Está anclada en el golfo de Corinto, aquel en el que Cervantes perdió su mano izquierda luchando contra los turcos y el mismo desde el que ahora parten hacia las islas Jónicas o la Grecia continental millones de turistas que han llegado en ferries desde Italia y el Adriático. Quedan atrás los tiempos en que su puerto era uno de los más activos de Europa y el comercio de la uva hizo de ella uno de los enclaves más prósperos de Grecia. De aquella época queda algún recuerdo en sus edificios neoclásicos que acaban de ser restaurados.

Tradicional y moderna

La ciudad se divide claramente en dos partes. La alta es la más antigua y tradicional; la baja, más moderna y animada. Entre ambas, infinitas callejas y escaleras que con el buen tiempo se pueblan con mesitas y terrazas muy animadas. El monumento más destacado es la iglesia de San Andrés, santo que allí murió crucificado y algunas de cuyas reliquias se exhiben en el templo, considerado el mayor de los Balcanes y centro de peregrinación para muchos cristianos.

En un extremo del paseo marítimo se levanta el faro, cuya cafetería, situada sobre el mar, es uno de los centros más vitales de la ciudad, especialmente para los jóvenes. Junto al mar están también las antiguas naves y factorías que cerraron a finales de los ochenta y durante los noventa, y hoy se han reconvertido en centros de exposición o en locales que acogen actividades lúdicas y culturales. Algunos de estos antiguos pabellones, como la rebautizada fábrica del arte, acogen las actividades previstas con motivo de la capitalidad cultural.

RELIQUIA. La monumental iglesia de San Andrés, centro de peregrinación de los católicos. / E. SANCHO

Subiendo hacia la parte alta se encuentra Ypsilá Alónia, la plaza más bonita de Patras y también una de las más vivas. Situada en lo alto de una colina, las sombras de sus árboles hacen especialmente agradables las terrazas de las pastelerías, cafeterías y tabernas que la rodean. Es el lugar perfecto para beber un buen ouzo y probar las pitas o los sabrosos pasteles.

El punto más alto de la ciudad, desde el que se obtiene una espléndida panorámica, es el castro, construido hacia el año 551 después de Cristo, que reposa sobre los restos de la antigua Acrópolis. Cerca se encuentra otro resto antiguo, el Odeón romano, anterior al de Atenas (160 años antes de Cristo), que acogerá varios de los eventos de la capitalidad. Para recordar el largo pasado turco de Patras, vale la pena una visita al hamah, uno de los pocos baños de Europa que aún funciona tanto para hombres como para mujeres.

La Patras del siglo XXI está representada por el enorme puente de cableado de Harilaos Trikoupis, que une las localidades de Rio y Antrillo, separadas por el istmo de Corinto. Mide 2.252 metros y se han tardado 42 años en su construcción. Se terminó a tiempo para los Juegos Olímpicos de Atenas y para las celebraciones de 2006 y es la puerta de entrada al Peloponeso.

Pese a su pasado industrial y cierto aire decadente, Patras se ha volcado en el que debe ser su gran año.Aunque a los cuatro días de iniciar su capitalidad se quedó sin director artístico, tras la renuncia del compositor Thanos Mikroutsikos por errores de organización y planificación, recuperó el pulso con rapidez y se volcó con los primeros de los más de 150 actos previstos, que contemplaban una magnífica exposición sobre Leonardo da Vinci, un concierto de la Sinfónica de Patras y una serie de muestras y celebraciones dedicadas al mundo del cine.

Patras quiere prestar atención a los niños mediante el denominado Primer Festival de Arte. Con una doble dimensión de educación y de arte puro y duro, el certamen pretende convertirse en uno de los más completos y apasionantes de este tipo en toda Europa.

Ocio y negocio

La proclamación de diversas ciudades como Capitales Europeas de la Cultura es uno de los mejores inventos promocionales que se hayan creado. Permite crear o consolidar infraestructuras, estimula la imaginación creativa, impulsa el turismo, comunica ideas y tendencias y, naturalmente, genera negocio. Pero al hilo de esta gran iniciativa que puso en marcha Melina Mercouri hace 21 años han ido surgiendo imitaciones no siempre afortunadas y, también, listillos que han sabido sacar su propia tajada del asunto. Hace poco tiempo provocó cierto escándalo que un promotor español ofreciera el título de ‘capital americana de la cultura’ a Mérida (México) a cambio de cuatro millones de pesos, o que el mismo personaje lograra que las Baleares se convirtieran en ‘región europea del año’, por un importe de unos 425.000 dólares.

Ya existen, también, la capital de la cultura catalana, la capital brasileira de la cultura, la capital árabe de la cultura y varios países como Portugal, Canadá y Rusia tienen sus propias capitales culturales cada año. Lo último que se ha puesto en marcha para 2006 es la competencia por la capital de la cultura española. El problema es que tanta cultura y tanta capital pueden provocar saturación y desvalorizar la idea primitiva.