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El aprendizaje desde la infancia
Benjamines, alevines e infantiles conforman las categorías de niños y niñas que comparten sus estudios con el perfeccionamiento del golf

Cada vez disponen de más campeonatos para iniciarse en este deporte. Los chavales pueden dar sus primeros golpes a los seis años o siete años como edad recomendada.A medida que vayan creciendo, se darán cuenta que esta especialidad no tiene un límite de edad predeterminado al no ser necesarias unas condicione físicas fuera de lo normal. Los niños y niñas descubren pronto que el golf es atractivo y divertido. Al empezar, es conveniente que se inicien en clases de carácter colectivo donde la convivencia en grupo les hará encontrar motivaciones añadidas. Se relacionan así con niños de su misma edad con el deporte como leit motiv, sin exigirles ser los mejores de cada clase o campeonato.

Enseñanzas

Los profesores cobran una especial importancia en las primeras clases al no exigir demasiado a los niños que, sin embargo, absorben los conceptos que a los adultos les cuesta varias semanas asimilar, especialmente en el punto referente a la coordinación. Así, desde muy pequeños, adquieren un buen swing golpeando bolas sin tanta necesidad de la teoría como un adulto. Miran y sólo les tienes que explicar cómo colocarse ante la bola. Dentro del aspecto didáctico, también se incide en las reglas de hábitos, cortesía y etiqueta, para que el comportamiento futuro en un campo de golf sea el correcto. Es a las más tempranas edades cuando las rutinas de calentamiento cobran una especial importancia. Además, es necesario que practiquen con el material adecuado para ellos. La evolución de niños que tienen licencia en España ha sido imparable. En 1971 había 418 jugadores infantiles. Hasta 1993, no había licencia para los alevines, niños y niñas de 11 y 12 años. Se apuntaron 1.908. Y un año después, le llegó el turno a los benjamines, menores de 10 años. Fueron 1.929 los que contaron con licencia. Hoy en día, hay 8.074 licencias de benjamines y 6.104 de alevines.

En familia de golfistas, los niños querrán imitar a sus padres y participar de la diversión que todo juego despierta en ellos. Es conveniente que el niño elija el deporte, ya que haciéndolo nacerá la necesidad de practicarlo para ampliar sus habilidades motrices. En esta etapa de la vida, se dan los desarrollos neuronales y se destacan los circuitos cerebrales para la práctica deportiva. Y es que en esta fase se obtiene el desarrollo psicomotriz para la realización de un juego instintivo, con habilidades extraordinarias. En sus bancos de memoria, disponen de un amplio archivo de movimientos y ajustes. Eso sí, no olvidemos que la diversión debe prevalecer por encima de la técnica. Respetando las etapas, aceptando los contratiempos, evitando el aburrimiento y la falta de motivación, se irá formando la personalidad deportiva del nuevo golfista, que no debe tener ningún tipo de presión en la obtención de resultados. La competencia en estas edades es un medio, no un fin. Se les introduce en juegos entre ellos mismos para divertirse y mejorar su aprendizaje