Mayo de 2006. ESPECIAL COMERCIAL 

 
ARGENTINA
Inmensamente bella
PRAGA
Sur de bohemia
BURDEOS
Fiesta del vino
ESTAMBUL
Delicia turca
 
   
ALMAGRO
(Ciudad Real
)
LA CORUÑA
(Galicia)
COMILLAS
(Cantabria)
VIC
(Cataluña)
 
Guías de viaje
CATALUÑA
DECORACIÓN. El Parador de Vic posee el ambiente de una masía de lujo. / EL CORREO

INFORMACIÓN

Cómo llegar: El parador está a 14 kilómetros de Vic, entre este municipio y Roda de Ter. Las dos carreteras que conducen al lugar son la C-17 (desde Barcelona) y C-25 (desde Lérida).

Dirección: Paraje El Bac de Sau. 08500. Vic. Barcelona.

Tarifas: Lo mejor es consultar sobre época. Como referencia, entre 110 y 120 euros la habitación doble normal. No obstante, los más de 90 establecimientos de la red de Paradores se han incorporado a
Talonhotel, de forma que los clientes podrán pagar con este sistema y los agentes de viajes realizar sus reservas según el mismo régimen.

Reestreno en Vic
PARADOR. Su reapertura supone una buena excusa para conocer una comarca natural y románica a sólo 80 kilómetros de Barcelona

M.P.

El salchichón de Vic es célebre por sus cualidades organolépticas; es decir, aquellas que pueden apreciarse con los sentidos. Sensorialmente, se trata de un embutido cuya textura, sabor y olor vienen afinándose desde hace seis siglos por parte de los vecinos de una comarca donde la ganadería porcina es una forma de vida, además de las industrias del cuero y la metalurgia.

Pero no sólo se trata del cerdo. La zona donde se produce representa una especie de cajón alargado entre los Pirineos y el litoral, que crean uno de esos espacios climáticos singulares en los que siempre surge algún alimento extraordinario, sea el jamón de Guijuelo o las cerezas de El Bierzo. Las corrientes de aire frío que proceden de los primeros y la humedad que asciende del Mediterráneo convierten a este lugar, la Plana de Vic, en un neblinoso territorio muy apto para que el salchichón pueda mirar por encima del hombro -o del label- a un buen puñado de artículos chacineros.

Algo parecido sucede con su parador. Situado sobre un promontorio frente al embalse de Sau, este edificio que recupera la tradicional arquitectura catalana de las masías destaca por el medio natural y, en especial, la luz. La colisión de tonos y transparencias que emiten el pantano y la sierra de Guilleries se torna en una mezcla que asciende de la suavidad a la furia y termina convertida en un embeleso cálido de naranjas y limones a última hora de la tarde. Luego, ya de noche, la luna vuelve el ambiente fluorescente, limpio, oportuno de disfrutar desde las terrazas amplias del hotel.

El edificio forma parte de la red de Paradores y todavía huele a estreno reciente. Aunque su actividad arrancó en 1972, en 2005 fue sometido a una profunda reforma, que ha supuesto enormes mejoras de infraestructura y un avance en el diseño, ahora más moderno. Incluso nueve de sus 38 habitaciones han sido reformadas por completo y el comedor, inmenso, aprovecha de manera más ventajosa la luz natural y los atractivos paisajes del entorno. La sensación lumínica se ve reforzada por el techo del vestíbulo, una vidriera que imita el colorido de los vitrales catedralicios modernos.

La intención de este parador, que reabrió el mes pasado, es clara: dar cobijo en un establecimiento de lujo, pero sin olvidar el regionalismo rural de los hoteles campestres, a los asiduos de las escapadas de fin de semana y a quienes buscan un turismo de campo, cultura y gastronomía, en vez del modelo de sol y playa vigente en la costa. El restaurante ofrece los platos típicos de la comarca -los embutidos de Osona, claro; aparte de la carn'd olla- y diversas actividades proporcionan la oportunidad de reducir los efectos de un banquete mediante senderismo, equitación, deportes náuticos o bicicleta de montaña.

También es posible concertar una excursión en globo aerostático sobre la región, aunque, para quienes prefieren tierra firme, una opción muy recomendable consiste en completar la ruta del románico catalán, que tiene en Santa María de Corcó y el monasterio de Casserres dos de sus mejores exponentes. Igual que Vic dispone de un microclima especial para el salchichón, Osono es un microcosmos del románico, pues, a diferencia de las comarcas próximas, éste es más temprano y puro.

Iglesia románica de San Román, en el embalse de Sau./ AFP

Para una estancia más prolongada, tampoco es desdeñable la idea de tomar el coche y desplazarse hasta Monserrat, a 75 kilómetros, o la propia Barcelona. De los nueve paradores existentes en Cataluña, éste es el más próximo a la capital, a unos 80 kilómetros, lo cual permite acercarse hasta la ciudad condal, saturar los sentidos de sofisticación urbana y regresar más tarde, de noche, a esa reserva natural donde ni siquiera el canto de los grillos perturba el sueño.