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| Cosí non fanno tutti |
| Nieves Fontova |
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Mozart
es el primer compositor en sentido moderno y sus personajes tienen
personalidad propia, son creíbles
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| Escena de La flauta mágica
representada este año en el Festival de Salzburgo.
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Mozart, como en otros muchos aspectos de la música, marca
un antes y después en la forma de concebir la ópera.
Es el primer compositor lírico en sentido moderno; dota a
los personajes de una personalidad propia que manifiestan a través
de la música, superando los corsés establecidos por
el barroco. Frente a la rigidez de los compositores anteriores,
incluido Gluck, Mozart funde texto y música y crea una unidad
de acción en beneficio de un espectáculo total. Además,
su peso en la llamada ópera alemana es indiscutible, pese
al poco reconocimiento que tuvo en el siglo XIX.
Meryl Streep y Robert Redford, protagonistas de 'memorias de África'.
La producción operística de Mozart la integran 22
títulos estrenados. En este campo también mostró
su precocidad desde el principio. Su primera composición
lírica, Apollo et Hyacinthus, la realizó
cuando contaba 11 años y su primera ópera bufa, La
finta sémplice, encargo del mismísimo emperador,
al año siguiente. Sin embargo, su producción operística
hasta Idomedeo, re di Creta, en 1781, está considerada
como menor por los expertos. En estas primeras piezas
se encuentra muy influido por la mentalidad barroca y el estilo
italiano. Lógico teniendo en cuenta su edad y que su padre
Leopold le lleva de viaje por Italia para aprender el oficio,
algo que el niño Mozart demuestra claramente componiendo
Mitridate, re del Ponto con 15 años.
Pero es efectivamente a partir de Idomedeo cuando se
aprecia el cambio, la superación las normas imperantes. Éste
es un momento de rupturas y nuevos retos para Mozart. Rompe con
el arzobispo de Salzburgo, al que no tenía ningún
aprecio por el mal trato que el prelado le daba, se traslada a vivir
a Viena, se casa con Constanza Weber y, por ello, también
se independiza de su padre, quien nunca aprobó esta boda
y ve así alejarse la esperanzas de una estabilidad económica
de su hijo ligada al poder. Es, precisamente, a partir de esta liberación
cuando aparece el gran Mozart en la composición operística.
Instalado ya en la capital austriaca, Mozart recibe el encargo de
José II de escribir una comedia cantada en alemán,
un singspiel, dentro de la política de germanización
emprendida por el monarca. La respuesta fue El rapto en el
serrallo, una obra que va mucho más allá de
lo pedido. Se trata de una pieza de gran envergadura musical que
el emperador no supo comprender, de ahí la famosa frase «demasiadas
notas, Mozart». Pero El rapto ... supuso la superación
del singspiel y puso la base sobre la que se asienta
de la ópera alemana. La flauta mágica,
estrenada poco antes de morir Mozart, es su otra gran pieza alemana.
Aquí la oportunidad le llegó de su relación
con el actor-director de teatro Emanuel Schikaneder, con el que
compartía logia masónica. Sobre esta ópera
todavía perviven muchas preguntas: ¿Es un oratorio
masónico? ¿Una ceremonia para iniciados? ¿Un
cuento de hadas? ¿Una comedia crítica? Los musicólogos
no se han puesto de acuerdo sobre qué quiso decir Mozart
en la La flauta.. pero la verdad es que basta escuchar
a Papageno para dejarse llevar por la magia de la historia.
Historias de éxito
Così fan tutte, estrenada en 1786 al igual que
Don Giovanni, es tal vez la ópera más
peculiar del compositor de Salzburgo, con su profunda carga crítica
y de amargura, y la abundancia de piezas de conjunto. Se trata de
una obra bufa encargo una vez más del emperador, después
del éxito de Las bodas de Figaro, con un argumento
de disfraces y engaños que resulta más que increíble.
Con libreto de Da Ponte, con el que realizó sus óperas
más famosas, Mozart pone música a una historia trágica
que llama a la resignación de los amantes.
Poco antes había realizado también con Da Ponte Las
bodas de Figaro, una continuación de los hechos que
cuenta El barbero de Sevilla, según la historia
de Beaumarchais. Las andanzas de Figaro, donde se mostraba la injusticia
social y los privilegios de la aristocracia, no gustaban lógicamente
nada al poder, por ello su empeño en prohibirla. José
II, en un intento de dar una imagen de dirigente liberal e ilustrado
dio la autorización, aunque lógicamente con un texto
más suave, más alegre. Uno de los personajes principales
de esta obra, el joven paje Cherubino, es para algunos historiadores
de la música el joven Don Giovanni.
El mito de Don Juan, el burlador de mujeres, ya cautivaba entonces.
El Tenorio salido del pentagrama de Mozart es un personaje terrible,
en una obra que puede considerarse como drama total, que abarca
desde lo cómico a la trágico. Este personaje merecerá
un completo estudio desde su origen su evolución como
personaje, su psicología a su proyección futura
el próximo año en el Festival Mozart de La Coruña.
Finalmente, la otra ópera que salió del genio creativo
de Mozart en el año de su muerte fue La clemenza de
Tito compuesta para la coronación de Leopoldo II como
rey de Bohemia.
Mozart es ante todo un creador de personajes, los hizo creíbles,
les dio alma. Doña Anna y Doña Elvira (Don Giovanni),
el conde de Almaviva (Las bodas...), Pamina (La
flauta...) encarnan a gentes que sufren, aman y ríen
a través de la música. Este carácter real resulta
más evidente cuando las emociones de los personajes
entran en conflicto y tienen que adoptar alguna decisión.
Hasta entonces, los sentimientos se muestran siempre medidos, incluso
se establecía cuántas arias correspondían a
cada cantante según los afectos y su importancia. El compositor
salzburgués da un nuevo aire al espectáculo teatral,
con unos recitativos más ligeros que enlazan mejor con las
arias de tal forma que el resultado es un todo que lo hace más
creíble. Pese a esto Mozart escribió en 1781 que el
texto en una ópera debe ser «a todos los efectos la
hija obediente de la música». En vista de algunos libretos
no es de extrañar esta opinión, aunque uno de sus
grandes valores es el haber dado música a algunos arquetipos
sociales.
Lo cierto es que el hacer musical de Amadeus Mozart es único
y también lo demostró en la lírica, demostrando
que così non fanno tutti.
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