|
Marijaia se despide envuelta en fuego hasta el año
que viene
La multitud acompañó al icono
de las fiestas en el Arriaga. Allí cobró forma
a partir
de una diva que llegó en grúa
MARÍA LOIZU/BILBAO
El
cansancio propio de nueve días de fiesta no impidió que cientos
de personas se citaran ayer en la plaza del Arriaga para despedir
a Marijaia. Aunque la juerga hace estragos, la multitud que
esperaba desde las 22 horas un espectáculo «lleno de sorpresas»
se quedó atónita cuando vio la plaza vacía. Unos miraban el
reloj y los más despistados temían haberse confundido de lugar.
Nada indicaba que allí fuese a representarse 'La divadivina',
cuando de repente, cuatro actores irrumpieron en el escenario
tirando de un autobús con el que dieron una vuelta a la plaza,
mientras la gente se miraba desconcertada. La expectación
fue máxima cuando lo detuvieron y comenzaron a sacar sillas
que llenaron el lugar. Estaban jugando con los espacios, como
ya anunció el grupo de teatro bilbaíno Hortzmuga.
En el autobús viajaban los bailarines de la compañía de danza
catalana Sol Picó, encargada del espectáculo. Fue su turno
y los personajes se sumergieron en una continua búsqueda hasta
que llegó la actuación estelar: una diva que, sujetada por
una grúa, descendió de las alturas con un traje de diez metros.
Suspendida en el aire, la diva bailó por encima de las cabezas
del público esperando hallar un mundo real que la entendiera.
Y se encontró con la comprensión de los bilbaínos, que contemplaron
sin parpadear la transformación del personaje. El ambiente
se oscureció y la diva se convirtió en la protagonista de
la noche, Marijaia, ante una multitud entregada a sus pies.
Los aplausos parecían dar por concluido el espectáculo, pero
las sorpresas no acabaron aquí.
Marijaia en versión saxo
Un vídeo, creación del grupo Hortzmuga, se proyectó sobre
la fachada del teatro Arriaga dando un repaso al ambiente
de la Aste Nagusia. En él se reflejaron las idas y venidas
de la gente más variopinta que ha disfrutado de las fiestas.
Para despedir a la diva como se merecía, el espectáculo terminó
con la canción 'Badator Marijaia' adaptada a una versión de
saxo, mientras los actores acompañaban a la protagonista a
su destino final. El triste adiós dejó un sabor amargo después
del gran espectáculo. Eso sí, las cenizas de Marijaia abren
un tiempo de descanso que se agradece, con la condición de
que se la vuelva a recibir como merece dentro de 356 días.
Comienza la cuenta atrás.
|