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Chenoa Baby Rocker
La exitosa ‘triunfita’ apabulló desde el principio a base de esfuerzo físico y una banda demoledora
BILBAO
El de Chenoa en Botica Vieja
fue uno de los mejores
conciertos de las fiestas.
A cada artista o entretenedor
hay que medirle en su campo,
y ella descuella en el suyo gracias
a una banda epatante y rockista
(Chenoa informó de que
había un heavy entre ellos y puso
cuernos de chanza), a los coros
soul que le gustan de siempre, a
la entrega, la fe y la ilusión en su
papel y a la capacidad de llenar el
escenario ella sola.
Hay mucho que cortar en su soberana
actuación, merecedora de
altos epítetos y censurable en
alguna letra ñoña y fácil y poco
más. El gentío coreaba su nombre,
una pancarta proclamaba «eres la
estrella que nunca dejará de brillar
» y, tras la aparición de su septeto
(dos teclas, dos guitarras,
bajo, batería y percusión, con chicas
a la percusión y las teclas),
Chenoa irrumpió con sombrero
vaquero, ‘bluyins’, chupa roja y
una camiseta negra con el estampado
‘Baby Rocker’, gastando el
mismo look que Madonna, Coti o
Bunbury.
El arranque espectacular y apabullante
dejó sin aliento. Arrancó
con ‘Nada es igual’, híbrido
entre Tina Turner y una chillona
Marta Sánchez, y la sexy ‘Tengo
para ti’ incluyó punteos mejores
que los de Guns N’ Roses en el Bilbao
Live. Saludó con «gabon Bilbo,
gora Marijaia» y creó un torbellino
a lo Gloria Stefan en ‘Siete
pétalos’, donde giró sobre sí
misma en el verso «dando vueltas
en la noria». «¡Estupendo!», sentenció
un impactado por la descarga
eléctrica mientras tiraba
fotos por el móvil. Y en la cuarta,
‘En otro cielo’, superó a La Oreja
por la carga rockera y los pechos
apretados en la tarea saltarina.
En plan diva total
Confesó que era un placer estar
en fiestas, que llevaba cuatro años
esperando, y dosificó fuerza en ‘Te
encontré’, balada más floja que el
inicio y en la que la pequeña Chenoa
se colocó al borde del escenario
echada hacia adelante y dominando
el tablado. La siguiente,
‘Carmina’, empezó blandengue
vía la Torroja, pero los latinismos
disimularon la letra sensiblera.
La triunfita exigió «manos arriba
todo el mundo» y movió las caderas
y correteó por el amplio
escenario al son discotequero de
‘Dame’, en plan diva total, a modo
de una Gloria Gaynor hispana.
Chenoa Baby Rocker recuperó fuelle
con ‘Desnuda frente a ti’, sólo
su voz y el piano en una pieza afectada
y cursi que logró que parejas
de todas las combinaciones se
abrazaran sin pudor ni rubor.
Agradeció el calor lanzando un
sonoro ‘muac’ y continuó con dos
acústicos con la banda alineada
al frente: ‘Yo te daré’, de sonido
americanista a lo Ella Baila Sola,
y el éxito ‘Soy lo que me das’, llevado
al ritmo cabaretero de Nueva
Orleáns en una de las cimas
artísticas de la velada.
Retornó a la electricidad con
aire ‘discoteque’ (‘Ya no pierdo
más mi tiempo’) y se entregó
moviendo el brazo por encima de
la cabeza y sin perder el hálito.
Aún en la disco, hizo una de sus
«canciones secretas», la suave ‘Sol,
noche y luna’, dedicada a dos
mujeres enamoradas... entre sí.
Preguntó si había atrevidos esa
noche y se montó la disco Tony
Manero con las manos arriba en
‘Atrévete’.
La banda se marcó a solas un
instrumental de jazz fusión a lo
Jeff Beck hasta la reaparición de
Chenoa, escotadísima por mor de
un top coriáceo, que cumplió el
rol de Ricky Martin en ‘Cuando
tú vas’. En ‘Ladrón de corazones’
mejoró a Bosé y le pasó por el túrmix
latino, nos llamó «público
estupendo, maravillosa gente» y
se marchó tras reconocer que
había sido «uno de mis mejores
conciertos, de verdad». También
de los nuestros en lo que a música
de consumo se refiere.
En el bis salió con vestido azul
de falda de vuelo (muy rockerito)
y se acercó al pseudo metal gótico
y se revolcó por el suelo en
‘Donde estés’. Luego se subió el
vestido, puso tripita y espalda al
fresco y bailó la moruna ‘En tu
cruz me clavaste’. Se quitó la falda
y debajo llevaba vaqueros. Reconoció
que había disfutado «como
una loca» y remató con una
composición propia, inspirada en
los tiempos en que madrugaba
para abrir la guardería. Era ‘Rutinas’,
entre Mecano y La Oreja, y
la gente acabó satisfecha y exhausta
ante la calidad y don de gentes
de Chenoa.
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