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Le había dicho a Luis antes del primer partido que siempre en Grecia le habían sonreído los dioses (jugó su primer torneo Mundial sub'21 con sólo quince años, ganó varias veces partidos muy importantes con el TAU y logró la medalla de oro con Argentina en los Juegos de Atenas). Pero yo sé que el TAU se agranda mucho en las situaciones más difíciles y ésta era una muy especial. En Argentina no se trasmiten los partidos por televisión, por eso sufrí frente al monitor de mi ordenador escuchándolo por Internet. Con el correr de los minutos me preocupaban mucho las faltas que habían acumulado tanto Luis como Tiago. Creí que no iban a poder terminar el partido en cancha, pero afortunadamente Serkan Erdogan estuvo muy acertado y Pablo definió muy bien el final. Yo soy de la opinión que un partido de estas características no lo definen dos o tres jugadores, sino todo el plantel completo, sintiéndose muy unido, desde el que no entra en los planes del entrenador hasta el que más minutos juega. Ésta es la tercera final de Euroliga que va a jugar Luis y, como dicen, la tercera es la vencida. Además me debe la camiseta con el dorsal número 4 del Baskonia como campeón de Europa. Me la prometió cuando terminó la serie con el Kinder Bolonia hace ya cinco años. Siento un gran orgullo como padre saber que Luis está haciendo cosas muy importante en Europa y que está dejando su huella en Vitoria. Como también sé que si no sale campeón de esta 'Final Four' de Praga se va a quedar triste, porque a él solamente le sirve ser campeón. Los subcampeonatos le dejan un sabor muy amargo; se queda muy triste. Espero poder estar en Vitoria el 1 de mayo en la balconada de la Virgen Blanca para festejar junto a mi nieto Tiago un nuevo título. Muchas gracias a todo Vitoria y, sobre todo, al Baskonia por acoger tan bien a mi hijo. |
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