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TAU CERÁMICA / DOS EQUIPOS ESPAÑOLES
EN LA FINAL
Parejas de hecho
Praga reúne por cuarta vez en la fase
final europea a dos representantes de la ACB
ÁNGEL RESA VITORIA / VITORIA
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| Arlauckas
y Jiménez, ante Antúnez y Xavi Fernández,
saltan en un choque que ganaron los azulgranas en París
en 1996. / Archivo |
Diez años han pasado para reunir
un fin de semana por el título continental a dos representantes
de la Liga ACB. Desde 1996 (París) no se había juntado
un dúo de la autoproclamada mejor competición del mundo
detrás de la anárquica NBA que rinde culto a los duelos
individuales. En Europa priman las plantillas largas, la distribución
de papeles y el concepto de equipo. Aunque el talento de los jugadores
exteriores, se pongan los técnicos como sea, suele decidir
los partidos igualados al más alto nivel.
En aquella ocasión Barcelona y Real Madrid acudieron a la capital
francesa con la idea de levantar el trofeo del que se apoderó
el Panathinaikos. Dos años antes, en Tel Aviv, pugnaron Joventut
y Barcelona por la copa que se adjudicó la 'Penya' con ese
triple legendario de Corny Thompson. Y en 1992 llegaron a la 'Final
Four' de Estambul el cuadro verdinegro y el Estudiantes en su única
aparición. Agua. La gloria coronó al Partizán
de Belgrado después de un milagroso y decisivo triple de Djordjevic
en el último segundo.
Con Italia y Grecia
Pero la Liga española no posee la exclusiva en las parejas
de hecho, aunque nunca se haya celebrado una final 'inter pares',
precisamente por la propia reglamentación europea que obligaba
a jugar a los equipos del mismo país en semifinales -al contrario
que en esta edición-. Italia y Grecia, los otros dos campeonatos
con más vitola pese a las profundas desigualdades entre aptos
y justitos, han colado a dos componentes en otras fases finales: Olympiakos-Panathinaikos
en 1994 y 1995; Kinder y Benetton en Barcelona'98; los dos conjuntos
de Bolonia un año más tarde; otra vez Virtus y el embajador
de Treviso en 2002; Benetton y Siena al ejercicio siguiente; y Skipper
y de nuevo Montepaschi en Tel Aviv'04.
Con la presencia de Barcelona y TAU Cerámica cabe deducir que
la ACB ha recobrado el lugar más alto del podio tras el dominio
reciente, infructuoso en cuanto al título, de las escuadras
italianas. Una clasificación por países de apariciones
en la 'Final Four' coloca en primer lugar a España (17 presencias),
seguida a suspiros por Grecia (16) e Italia (14). Israel, Rusia, Francia,
Serbia, Croacia, Turquía, Eslovenia y Lituania completan la
lista.
Atendiendo a los clubes ninguno tan contumaz como Maccabi y Barcelona,
nueve intentos cada uno, seguidos por Panathinaikos y CSKA (6). La
segunda llegada consecutiva del Baskonia le iguala con entidades prestigiosas
del tipo Milán, Joventut, Fortitudo, Efes Pilsen y Siena.
El mérito azulgrana
La repetición vitoriana es un éxito que conviene analizar
con pausa. No sólo porque reinstaura al TAU, sin discusión,
en la elite continental. También por la carrera de vallas que
debe superar este equipo a la vuelta de cada verano. El Baskonia lleva
en el 'pecado' la penitencia. Escrutador de talentos como pocos paga
el peaje de ver medio desmantelado el conjunto una temporada tras
otra.
Perder a Nocioni y llegar a Moscú hace un año tiene
lo suyo. El 'Chapu' era el 'tres' moderno más determinante
y poliédrico de Europa. Agitar el pañuelo en la despedida
a José Manuel Calderón y Arvydas Macijauskas sonaba
a claudicación involuntaria, más tras la marcha de Dusko
Ivanovic al Barcelona. Pero ahí está, en un hotel checo
a la espera de enfrentarse por segunda vez consecutiva al Maccabi.
Todo ello con el puesto de alero tiritando, sujetado por la mejoría
clara de Hansen, la calidad indiscutible del irregular Erdogan, la
fiereza defensiva de Vidal y un Jacobsen a quien se presupone más
de lo que muestra.
Las conclusiones son dos: hay vida después de Dusko -algo de
lo que los fieles más integristas dudaban- y el éxito
cabe centrarlo en el club. Algunos equipos brillan por el fulgor de
sus plantillas, otros gracias a la inteligencia ajedrecística
de sus entrenadores y 'rara avis' por la sólida planificación
desde las oficinas. Pues resulta que lo del 'carácter Baskonia'
es cierto. Algo así como una marca grabada con el hierro incandescente.
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