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Elecciones al Parlamento Vasco 2005
ELECCIONES 2005


17-IV-2005
La coalición PNV-EA gana pero pierde peso y queda lejos de la mayoría absoluta
Los diez puntos menos de participación perjudican en especial a Ibarretxe. El PSE se convierte en segunda fuerza y EHAK mejora los resultados de Batasuna.

ALBERTO SURIO
La coalición PNV-EA ganó ayer las elecciones autonómicas vascas pero quedó lejos de la mayoría absoluta al obtener 29 escaños, cuatro menos que en los últimos comicios de 2001. La participación, superior al 68% y más de diez puntos menor que entonces, perjudicó en especial a la alianza nacionalista, que perdió más de 140.349 votos y más de cuatro puntos de porcentaje -del 42,72% a 38,60%- lo que supone un serio frenazo a la estrategia basada en el plan Ibarretxe.

Los comicios no fueron, ni de lejos, un plebiscito del plan Ibarretxe, y dibujan un escenario complejo, de difícil gobernabilidad, que obligará al entendimiento. La coalición PNV-EA queda además cuatro escaños por debajo de una hipotética suma entre el PSE y el PP, que era la pretensión fundamental de los nacionalistas para bloquear el margen de maniobra parlamentario de sus adversarios.

Los socialistas consiguieron ser la segunda fuerza política, desplazando al PP de esta posición, al obtener 18 escaños, cinco más que hace cuatro años.

La candidatura encabezada por Patxi López gana 19.234 sufragios y es la que mayor incremento ha experimentado al subir cinco puntos de porcentaje -de 17,9% a 22,6%- y pasar de 253.195 sufragios a 272.429 papeletas a pesar de la menor participación en las urnas. De hecho, es la única formación que, pese a este descenso notable de la movilización electoral, recupera terreno en número de votos.

La irrupción de EHAK
El PP, que ha perdido más de cinco puntos, retrocede al tercer lugar en el Parlamento Vasco, bajando de 19 -que obtuvo hace cuatro años en coalición con Unidad Alavesa- a 15 escaños. Los populares pierden más de 118.000 votos.

El Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) se convirtió en uno de los principales protagonistas de la jornada electoral. Esta formación obtuvo nueve escaños, dos más que los que logró Batasuna en los últimos comicios autonómicos. La irrupción de EHAK refleja la fidelidad del electorado de la izquierda abertzale, que aumenta su representación, esencialmente, al bajar sensiblemente el nivel de participación y al conseguir en torno a 150.000 votos, mientras EH obtuvo 143.000 sufragios. En mayo de 2001, la gran movilización del electorado perjudicó especialmente a la izquierda abertzale, que perdió siete de los catorce escaños que consiguió entonces. Los nueve representantes de EHAK pueden tener un papel clave en la aritmética parlamentaria y deshacer, por ejemplo, los hipotéticos empates que pudieran producirse.

Ezker Batua mantiene sus tres escaños, si bien no resulta determinante para darle la mayoría absoluta a la coalición PNV-EA en una hipotética repetición de la entente que ha sustentado el Gobierno Vasco en la última legislatura. La formación que lidera Javier Madrazo mantiene el mismo porcentaje que hace cuatro años -apenas baja una décima, de 5,5 a 5,4%- y desciende de 78.862 votos a 64.931 papeletas.

Aralar logra entrar en el Parlamento Vasco con un parlamentario por Gipuzkoa, que era su gran objetivo. Con 28.001 sufragios que obtiene en los comicios, la formación que lidera Patxi Zabaleta superó la barrera del 3% en el territorio histórico guipuzcoano y tendrá voz en la Cámara autonómica como una nueva expresión de la izquierda abertzale.

Las consecuencias
A pesar de que las principales conclusiones de los líderes políticos parecían anoche una reproducción de la campaña electoral, con consignas y mensajes de claro tono partidista, los resultados tendrán importantes repercusiones en el escenario vasco y en el juego de las alianzas y de los acuerdos de fondo. De entrada, los resultados de la coalición PNV-EA suponen un serio revés al plan Ibarretxe y obligarán al nacionalismo a repensar su estrategia de alianzas y a tener que reflexionar su política de futuro. De hecho, los datos no conceden a la coalición PNV-EA el aval político necesario para negociar con el Estado desde una posición de fuerza. Antes que negociar con Madrid, tiene que negociar en Euskadi. O bien, apuesta por el pactismo y el entendimiento con los no nacionalistas para acordar una reforma estatutaria similar a la vía catalana, enfriando sus expectativas soberanistas más radicales. O si no, dirige su mirada de nuevo hacia la izquierda abertzale, encarnada ahora en EHAK. Una fórmula que acentuaría las contradicciones internas en el nacionalismo. Como telón de fondo, la hipótesis del final del terrorismo.

El PSE logra una segunda posición que puede ser determinante e influir también en la estrategia nacionalista. Ésa era la esperanza de Zapatero, que ha intentado condicionar la política de Ibarretxe reduciendo su margen de maniobra y frenar su modelo soberanista. A tenor del mensaje del PP en la noche electoral -frontal contra Zapatero por la presencia de EHAK en la Cámara- no parece probable que entre los socialistas y populares vascos pueda perfilarse una estrategia de oposición común.

Vocento