Elecciones al Parlamento Vasco 2005
ELECCIONES 2001

14-V-2001
Rotunda victoria de PNV-EA a costa de un histórico descalabro de EH
PP y PSE ven frustradas sus expectativas pese a una participación sin precedentes.

ALBERTO SURIO. DV. SAN SEBASTIAN. La coalición PNV-EA ganó ayer las elecciones autonómicas al obtener 600.000 votos, su récord histórico, y 33 escaños, seis más que en 1998, cuando las dos formaciones concurrieron en solitario. La rotunda e inesperada victoria de la coalición nacionalista, que le permite incluso gobernar en minoría, frustró las expectativas de cambio del PP, que aumentó un escaño, y del PSE, que perdió al final otro. El dato más relevante por su alcance espectacular fue el fuerte descalabro de EH, que perdió la mitad de sus representantes y 82.000 sufragios, en beneficio sobre todo de PNV-EA. Ezker Batua obtuvo tres escaños, uno más que en 1998.

GIPUZKOA
PNV-EA desbanca la primacía de EH

VIZCAYA
El PNV-EA revalida la mayoría en su bastión

ALAVA
PNV-EA recupera la primera posición

La coalición PNV-EA se convirtió ayer en la rotunda vencedora de los comicios autonómicos al obtener 33 escaños, seis más que en las últimas elecciones y alcanzar un 42% de porcentaje y casi los 600.000 votos. Este resultado refleja un auténtico récord histórico nunca logrado por el nacionalismo democrático en el poder ni siquiera con anterioridad a la escisión cuando el candidato a lehendakari fue Carlos Garaikoetxea. La suma entre el PNV y EA cosechó hace tres años 458.957 papeletas. Tras las elecciones de ayer, el PNV cuenta con 26 parlamentarios, cinco más que en 1998, mientras que EA tendrá siete, uno más que en la anterior legislatura.

El espectacular desplome de Euskal Herritarrok, que ha perdido 82.000 votos y la mitad de su representación obtenida en octubre de 1998, en pleno alto el fuego de ETA, ha beneficiado con nitidez la alternativa liderada por Juan José Ibarretxe, que rentabiliza con claridad la coalición sellada entre el PNV y EA y, además, podrá gobernar sin condicionantes externos al convertirse en la mayoría relativa, a cinco escaños de la mayoría absoluta, y al carecer de un bloque alternativo con suficiente margen de maniobra en la oposición. Los populares y los socialistas se quedarán en 32 escaños, exactamente los mismos que alcanzaron hace tres años, cuando UA también concurrió a las elecciones autonómicas.

Los partidos constitucionalistas PP y PSE-EE no consiguieron sus expectativas de cambio. No sólo no lograron ni de lejos el objetivo difícil de la mayoría absoluta, que sigue siendo nacionalista, sino que tampoco consiguieron una mayoría relativa y su representación, con 32 diputados, está uno por debajo del espectacular techo registrado por el nacionalismo.

El pinchazo de las opciones no nacionalistas, ya adelantado al cierre de los colegios electorales por los sondeos de intención de voto encargados por diversos institutos demoscópicos, provocó una notable decepción en sus cuarteles generales y contrastó con una histórica participación en las urnas, cercana al 80%, diez puntos más que en la última consulta.

El Partido Popular vio claramente defraudadas su expectativa de que Jaime Mayor lograra liderar la nueva mayoría por el cambio político y la alternancia. El PP se afianzó, en cualquier caso, como la segunda fuerza política al lograr 19 escaños, uno más que en 1998, cuando junto con UA alcanzó los 18 parlamentarios. Los populares mejoran casi dos puntos en porcentaje –del 21,39% al 23,08%– y pasan de 267.481 sufragios a 323.918 votos. Sin embargo, este sensible incremento no se ve traducido en escaños ya que se ve neutralizado por el fuerte aumento de la participación.

Los socialistas pasaron de ser la cuarta a la tercera formación política aunque perdieron un escaño, pasando de 14 a 13 parlamentarios, por una escasa diferencia de sufragios en Vizcaya, en donde hasta el final el último escaño en atribuirse en función de la ley d´Hondt estuvo en juego entre este partido y la coalición nacionalista. Pese a perder este diputado, los socialistas mantuvieron su porcentaje de intención de voto –en torno al 17%– y lograron 30.000 sufragios más que en las últimas autonómicas.

El dato más espectacular fue el retroceso de Euskal Herritarrok, que pierde casi la mitad de su electorado logrado en las autonómicas del 98 bajo el colchón de la tregua de ETA. La coalición cosecha los segundos peores resultados de su historia y pierde siete de los 14 parlamentarios y 82.000 sufragios. EH fue la tercera fuerza política en las últimas autonómicas, con 224.001 papeletas, que supusieron 14 escaños (el 17,9%). En esta ocasión retrocede al 10% de respaldo electoral y se convierte en la cuarta formación.

Ezker Batua-Izquierda Unida logró ayer aumentar un escaño en su representación parlamentaria, uno por cada uno de los territorios históricos. EB-IU consigue un porcentaje muy similar –el 5,6%– que el de hace tres años y unos 7.000 sufragios más.

Reequilibrios leves
Los resultados de las elecciones confirman un panorama plural en el que la coalición PNV-EA podrá gobernar, incluso en solitario, ante la gran dificultad de que todas las formaciones de la oposición se pongan de acuerdo en su estrategia parlamentaria.

El espectro nacionalista obtendrá 40 escaños, uno menos que en la anterior legislatura mientras que las formaciones no abertzales tendrán 35 parlamentarios, uno más que hace tres años. Este limitado reequilibrio confirma el estancamiento de los diferentes grandes bloques políticos aunque con un trasvase interno, en especial en el mundo nacionalista, en el que el voto del miedo a un eventual triunfo no nacionalista y la vuelta de ETA al terrorismo han favorecido un evidente corrimiento del espacio tradicional de la izquierda abertzale y de las aguas de la abstención al PNV-EA.

Los resultados debilitan claramente la estrategia oficial de la actual izquierda abertzale, que ni siquiera consigue ser la llave de la gobernabilidad, que era su objetivo clave. Además, el gran varapalo electoral de EH tendrá consecuencias a medio plazo en el mundo radical al salir derrotadas las tesis de la línea oficial que los críticos de la corriente Aralar podrán capitalizar en las próximas semanas. En cualquier caso, la dirección de EH sostiene que sus votos prestados al PNV-EA son independentistas.

No obstante, las elecciones también debilitan la opción de cambio por la que había apostado el PP y la ejecutiva del PSE, que habían confiado su estrategia a la consecución de una mayoría que garantizase la alternancia y que provocase a medio plazo un giro estratégico en el PNV.