| Gaudí
presenta las nuevas tendencias en vestidos de novia
Las novias de la nueva temporada no deben preocuparse
demasiado si pierden algo de cintura... La moda que imperará
a partir de ahora en vicarías y juzgados está
marcada por el corte imperio y su opuesto: el talle bajo;
porque los vestidos de novia ceñidos a la cintura van
perdiendo actualidad. Se mantiene con fuerza el escote palabra
de honor y cada vez se llevan menos los trajes color champán
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Arantza Furundarena (Barcelona)
Junio de 2006
Antes muertos que sencillos, los catalanes llaman a su macroferia
especializada en trajes de novia 'BCN Bridal Week'. Así,
en inglés. Pero tienen poderosas razones para dárselas
de cosmopolitas, porque el acontecimiento, con sus rutilantes
desfiles y sus 200 firmas internacionales concentradas en
más de 20.000 metros cuadrados de exposición,
representa la primera referencia planetaria en moda nupcial.
No en vano la industria española de este blanco y radiante
sector es la segunda del mundo, después de la china,
y mueve al año cinco mil millones de euros.
La Pasarela Gaudí Novias se inauguró el pasado
15 de junio en uno de los pabellones de la feria barcelonesa
con gran pompa y boato, como corresponde a una boda de postín;
con seiscientos periodistas invitados -cien de ellos, extranjeros-
y un programa que, durante tres días, reunirá
a los mejores diseñadores del mundo en la materia:
desde Valentino a Lagerfeld, pasando por Victorio & Lucchino,
Hannibal Laguna, Rosa Clará y Manuel Mota. Ellos casarán,
no por la iglesia, pero sí por la pasarela, a algunas
de las modelos más actuales. Y también más
legendarias, como la incombustible e imprevisible Naomi Campbell.
Según lo visto ayer en la pasarela, las novias de
la nueva temporada no deben preocuparse demasiado si pierden
algo de cintura... La moda que imperará a partir de
ahora en vicarías y juzgados está marcada por
el corte imperio y su opuesto: el talle bajo; porque los vestidos
de novia ceñidos a la cintura van perdiendo actualidad.
Se mantiene con fuerza el escote palabra de honor y cada vez
se llevan menos los trajes color champán.
Todo lo dicho más arriba es aplicable a cualquiera
que no sea Antonio Miró; porque él, definitivamente,
en materia de tendencias no se casa con nadie. El modista
catalán debutó ayer como diseñador de
trajes de novia de la mano de la prestigiosa firma nupcial
catalana Jesús Peiró y en seguida dejó
claro que lo suyo es la 'novia anti-princesa'. Entre sus diseños,
un vestidito minifaldero a lo Twiggy, con el que lo mismo
te puedes casar que ir de pic-nic. «Esta es una colección
-apunta Miró- para una novia que prefiere la arquitectura
o la escultura del vestido antes que su decoración.
En definitiva, una novia que huye del barroquismo. Si tuviera
que definir mis diseños nupciales con una palabra,
diría: sencillez».
Novias «limpias», predica Miró, con un
mínimo de complementos. Vestidas con trajes de chaqueta,
o mejor de chaquetilla torera y pantalón pitillo hasta
media pierna; como el que lució la modelo canaria Ariadne
Artiles -esposa de Fonsi Nieto- mientras enarbolaba un enorme
puro habano. Y todo ello, en tejidos de organdí, satén
o punto de algodón, sin olvidar la gasa de seda o el
otomán de algodón y lino. Miró, que recibió
aplausos, se enfrenta ahora mismo a una creciente polémica
por su sorprendente decisión de presentar el próximo
desfile de ropa de hombre en la cárcel Modelo de Barcelona,
con los reclusos haciendo de maniquíes. Pero ese es
otro cantar.
Cansado del champán
Elegante, sobrio y adicto a las líneas puras, Jesús
del Pozo abrió ayer la Pasarela Gaudí Novias
impartiendo otra lección de buen gusto; con volúmenes
que marcan el talle alto y tejidos trabajados y mezclados,
entre los que destacaban sedas, mikados y organzas en contraste
con texturas rústicas.
«Me he cansado del color champán -confesaba
Del Pozo, tras diez años en Gaudí-. Esta temporada
he optado por colores más luminosos, como el marfil,
hueso y blanco roto. En realidad, para mis novias me inspiro
en la misma mujer que para la ropa de calle. Detesto a las
que ese día se disfrazan tanto que no las reconoce
ni el novio».
Rosa Clará hizo doblete, al presentar su propia colección
por la mañana y, por la tarde, como si de piezas de
museo se tratara, los doce trajes -seis por cada diseñador-
confeccionados para la nueva temporada por las dos grandes
estrellas de su firma: Christian Lacroix y el recién
fichado Karl Lagerfeld. Ambas colecciones se presentaron,
en forma de exposición, en el jardín botánico
de Barcelona.
Mientras Lacroix propone una novia lineal, amante de la tradición
y las referencias históricas sin caer en lo excesivo,
Lagerfeld ha imaginado una novia «mínima y sobria,
con una sensibilidad reflejo de la feminidad contemporánea
tan sutil como sibarita». El primero ha inventado el
vestido-joya, que integra una alhaja en cada diseño,
y se ha inspirado en el estilo 'Directorio', o lo que se conoce
vulgarmente como corte imperio o corte bajo el pecho, inmortalizado
por Josefina Bonaparte. Lagerfeld, en cambio, recupera la
estética de los vestidos-túnica plisados de
las vestales.
Clará también se ha dejado seducir por la tendencia
dominante del estilo 'Directorio', buscando un «romanticismo
nuevo, sensual y seductor», con líneas puras
que «acarician el cuerpo sin oprimirlo» y telas
que van del punto de seda al gazar, guipur o chantillí.
El vasco -afincado en Asturias- Josechu Santana ofreció
una colección inspirada en los locos años veinte,
el charlestón y el tango, con música de cabaret
en directo. Y la catalana Maria Luisa Ravell sorprendió
al proponer casarse con camisetas de punto bordadas en pedrería.
Por la noche, Hannibal Laguna presentó su colección
de costura con mucha pedrería, mucho volante, cristal
de Swarovski y chantillís bordados en plata... En definitiva,
una barroca maleta repleta de efectismo, igual que una traca
valenciana.
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