| DÍA 26 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Por fin vuelve el buen
tiempo
La expedición de Edurne Pasaban duda
entre hacer el ataque a la cumbre o apurar la aclimatación
La llegada del buen tiempo ha revolucionado el campo base del
Nanga Parbat. La actividad se ha vuelto frenética y no
hay expedición que no haya comenzado a planificar su vuelta
a la montaña, que pese a las nevadas caídas ofrece
un buen aspecto y, al menos en apariencia mantiene los campos
de altura intactos. Y casi todas ofrecen un denominador común:
se plantean ya realizar el ataque a la cumbre. La culpa, como
no, la tiene la climatología. Todos reconocen que sería
mejor apurar la aclimatación a la altitud con una subida
más a los campos de altura, pero el recelo hacia el tiempo
puede más, así que nadie se arriesga a dejar pasar
esta ventana de buen tiempo sin al menos intentar hacer cumbre.
Precisamente en esa tesitura se encuentra la expedición
de 'Al Filo', comandada por Edurne Pasaban. El debate está
abierto en su seno, arriesgar y quedarse en la última fase
de la aclimatación subiendo sólo a dormir hasta
el campo III (6.800 m.) para retornar luego al CB, con el peligro
de que un nuevo período de mal tiempo de al traste con
el definitivo intento de asalto a cima. O arriesgar también
y realizar el ataque a cumbre ahora, con el riesgo de que la aclimatación
aún un poco justa les obligue a darse la vuelta, con el
desgaste que eso supone.
El debate está servido. Y Edurne no se oculta. Su opción
es la de intentar la cumbre ya, acompañando a Iván
Vallejo y Silvio Mondinelli, quienes sí tienen totalmente
decidido el ataque a cumbre ya que vienen aclimatados de los 'ochomiles'
que han intentado en primavera -Dhaulagiri en ecuatoriano y Annapurna
el italiano-. Para ello no le faltan argumentos. «Desde
luego algunos de los miembros del grupo podemos estar un poco
justos de aclimatación, pero creo que no perdemos nada
intentándolo», explicaba ayer.
«Casi todas las expediciones van a ir a por la cumbre y
podemos aprovecharnos de esa circunstancia. Y si en el peor de
los casos no nos vemos bien, nos vamos a dar la vuelta en el C-IV,
a 7.400, que es una altitud moderada y desde la que nos podemos
recuperar bastante bien. Es una de las ventajas de que el Nanga
Parbat sea un 'ochomil' bajo», añadía la montañera
tolosarra. La decisión final no se puede demorar. En las
próximas 48 horas el grupo debe tomar la decisión.
Todos a cumbre
Efectivamente, salvo la expedición comercial francesa,
que apenas lleva una semana en el campo base, todas las demás
se plantean el ataque a cumbre en los próximos días.
Y todos han decidido el día de mañana como fecha
para partir hacia ella. Su plan es subir al C-II y al día
siguiente al C-IV para intentar alcanzar la cima el lunes. Aragoneses
y asturianos harán causa común. Ello les permitirá
ayudarse en la eventual tarea de abrir huella. «Es importante
que aprovechemos estas ocasión para hacer cumbre, y más
si somos unos cuantos los que vamos a ir. No es lo mismo cuatro
personas para abrir huella por arriba que una docena», explicaba
anoche Carlos Pauner.
En el grupo aragonés serán seis de sus miembros,
encabezados por Carlos Pauner, lo que intentarán alcanzar
el punto más alto del Nanga Parbat. Otros cuatro más,
los últimos en llegar al CB, aún se encuentran en
la fase de aclimatación y hoy mismo partirán hacia
el C-II para dormir en el y luego regresar.
En la expedición asturiana serán todos su miembros,
encabezados por Jorge Egocheaga, los que irán también
para arriba. Y hasta el grupo japonés partirá también
mañana hacia cumbre, aunque su plan es algo más
conservador. Ellos ascenderán de campo en campo, sin saltarse
ninguno, para intentar hollar la cima el martes.
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