| DÍA 24 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Preocupación en
el Campo Base
Sigue el mal tiempo y la nieve caída amenaza con destrozar
los campos de altura
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| ABURRIMIENTO.
Aspecto del CB ayer por la mañana. / F.J.P. |
Aunque los partes meteorológicos anuncian el final del
periodo de inestabilidad para las próximas horas, la realidad
parece empeñada en desmentirlo. Ayer, el campo base del
Nanga Parbat vivió su jornada más dura, meteorológicamente
hablando. Las granizadas y aguaceros se sucedieron durante todo
el día. La consecuencia fue el desánimo que se apoderó
de los expedicionarios, que empiezan a estar cansados del mal
tiempo. Más aún tras el último parte recibido
ayer mismo por Edurne Pasaban, que prolongaba la inestabilidad
hasta el fin de semana.
Quizá a este bajón anímico que vive el grupo
haya contribuido la avería del generador que nutre a la
expedición de electricidad. El asunto parece menor pero
no lo es. Luz, teléfonos, ordenadores, todo funciona gracias
a él y todos ellos son elementos fundamentales a la hora
de ocupar las largas horas de inactividad que los alpinistas soportan
en el campo base.
Hasta ahora, las precipitaciones apenas habían repercutido
en la carga de nieve de la montaña, pero ayer, en los escasos
momentos en los que en Nanga Parbat se dejó ver entre las
nubes, ofrecía un aspecto blanco muy similar al que tenía
cuando la expedición llegó aquí. Hace ya
casi veinte días. Incluida la ubicación del campo
II, a 6.000 metros, por encima del muro Kinshofer. «Silvio
ha estado mirando con los prismáticos y no ha podido ver
las tiendas del campo II», explicaba ayer Edurne Pasaban.
«Hasta ahora las habíamos visto perfectamente todos
los días, pero esta noche pasada ha nevado mucho y durante
todo el día no ha parado de caer, y lo que aquí
es granizo o agua arriba es nieve».
Nuevos porteos
Las consecuencias pueden alterar los ritmos de la expedición.
«Si las tiendas simplemente están cubiertas por la
nieve no pasa nada, cuando subamos las desenterramos y ya está»,
añadía la alpinista tolosarra. El problema es que
las tiendas hayan sido barridas por el temporal o hayan quedados
destrozadas bajo la capa de nieve. «En ese caso, además
de haber perdido todo el material, tendríamos que volver
a empezar, volver a portear todo hasta el C-II, con todo el retraso
para los planes que eso supone». Paradójicamente,
el depósito realizado en el campo III, a 6.800 metros,
es más probable que siga indemne y que no tenga el problema
del C-II, «ya que Iván Vallejo no llegó a
montar la tienda y lo dejó en un sitio bien resguardado»,
añadía Edurne.
Además, este súbito incremento de las precipitaciones
en las últimas 24 horas obligará a extremar las
precauciones a la hora de retornar al Nanga Parbat, que vuelve
a mostrarse cargada de nieve. «De momento, tendremos que
esperar como mínimo dos o tres días para que la
nieve se asiente y la montaña descargue todo lo que le
sobre», explicaba con resignación Edurne.
En el Karakorum, a apenas doscientos kilómetros del Nanga
Parbat, la situación no es mejor. Todo lo contrario. Las
nevadas se suceden desde hace diez días y la temporada
se plantea muy complicada. Recuerda a la de 2002, cuando, por
primera vez en casi dos décadas, no hubo ascensiones a
'ochomiles'. Por el momento, ninguna expedición ha podido
pasar del campo II en cuatro 'ochomiles' cuando otros años
ya se habían hecho las primeras cumbres.
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