| DÍA 16 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Ocho horas para subir al
campo II
Edurne Pasaban y sus compañeros están instalados
ya en sus tiendas a 6.000 metros de altura
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| SALIDA. El
grupo, antes de partir desde el campo base camino de los 6.000
metros de altura. / F. J. Pérez'. |
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La dura vida en altura |
El Nanga Parbat comienza a mostrarse en toda su magnitud. Edurne
Pasaban, que anteanoche durmió en el campo I (4.800 metros)
con el resto de compañeros, tardó casi ocho horas
en alcanzar el campo II a 6.000 metros de altura. Partieron de
madrugada, a las 3.30 (tres horas menos en España) con
el fin de aprovechar las buenas condiciones de la nieve y no alcanzaron
el C-II hasta las once y veinte de la mañana, momento en
el que contactó con el campo base para anunciar su llegada,
junto con la suiza Marianne Chapuisat.
Aún con el cansancio reflejado en su voz, Edurne relató
que Ester Sabadell y Josu Bereziartu «aún no han
llegado, están en el muro Kinshofer y no creo que tarden
-alcanzaron el C-II media hora más tarde-, mientras que
Silvio ha llegado a las ocho y le ha costado dos horas hacer una
plataforma para la primera tienda. Ahora nos falta la de la segunda»,
explicaba.
Finalmente, esa segunda tienda quedaba sin montar ya que en cuanto
se pusieron a picar la plataforma encontraron hielo vivo. Así
que optaron por utilizar una tienda de los japoneses y hoy buscarán
un nuevo emplazamiento para su segunda tienda. «Estamos
muy cansados como para ponernos a buscar ahora otro sitio, así
que mañana por la mañana buscaremos un nuevo emplazamiento»,
indicaba en un comunicación posterior la alpinista tolosarra.
La dureza de la ruta y, sobre todo, del muro Kinshofer -cien
metros de pared casi vertical justo bajo el campo II-, que les
llevó dos de las ocho horas de ascensión, quedaba
reflejada en sus palabras. «La verdad, yo nunca había
visto una cosa tan dura como el muro. No sé si es que íbamos
muy cargados o es que nos falta algo de aclimatación todavía
pero ha sido durísimo», relataba la tolosarra, que
acumula siete 'ochomiles', incluido el K2 el año pasado.
Incluso a Ester Sabadell, para la que supone su retorno serio
a los 'ochomiles' tras el grave accidente que tuvo hace dos años
en Guadalupe, donde se rompió la cadera y un brazo y del
que tardó un año en recuperarse, Josu Bereziartu
le tuvo que cargar la mochila en los metros finales. «Hemos
llegado muy, muy cansados, muy jodidos», explicaba gráficamente
desde el C-II el de Azpeitia, cuya labor principal en esta expedición
es la de apoyo y filmación del equipo femenino.
Por encima del campo II también hubo ayer actividad de
otras expediciones. El asturiano Jorge Egocheaga y el asturiano
Carlos Pauner equiparon cerca de cuatrocientos metros de cuerda
-justo hasta debajo de una gran placa de hielo que incluso de
divisa desde el campo base- hasta casi los 6.500 metros de altitud.
Mañana continuarán el trabajo Iván Vallejo
y Hassan, de 'Al Filo', Nacho Orviz y Ricardo Valencia, del grupo
aragonés, y Bernabé Aguirre, de los asturianos.
Se rompe el hielo
Este grupo, que ha partido esta madrugada, sobre las tres de
la mañana, tendrá otra misión: reequipar
el glaciar de Diamir. Con el paso de los días y el fuerte
calor que está haciendo la masa de hielo se está
rompiendo a mucha velocidad y está plagado de nuevas grietas
en las que es necesario poner cuerdas para evitar una desgracia.
Buena muestra de esta necesidad es el doble susto que tuvieron
ayer, cuando descendían desde el C-II Carlos Pauner y la
Sandrine de Choudens. Ambos cayeron en sendas grietas, aunque,
por suerte, el incidente no pasó de un susto para la francesa,
que quedó tapada de medio cuerpo para abajo, y unos ligeros
rasguños en un brazo para el aragonés.
Mientras tanto, las expediciones checa y suiza aprietan el acelerador.
Integradas por equipos muy ligeros de dos personas y trabajando
casi en estilo alpino, han tomado la avanzadilla y ya miran hacia
la cumbre. Los suizos, encabezados por André Georges, subieron
ayer hasta el campo III (6.800 m.) y anunciaron que hoy van a
hacer un primer intento de cumbre. Los checos descendieron ayer
del C-III al C-II y hoy volverán a subir con la intención
de instalar el C-IV, ultimo campo y que se suele situar a 7.300
metros.
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