| DÍA 14 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Vallejo llega al campo
II con nieve hasta la cintura
El miembro de la expedición de Edurne Pasabán y
el porteador de altura Hassan comprueban la dureza del muro Kinshofer
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| Hassan explica
a Pasaban el espesor de la nieve en el campo II. / F. J. PÉREZ |
«Decir que es una porquería es poco para definir
lo que hemos encontrado ahí arriba». Iván
Vallejo se mostraba ayer así de expresivo en su comunicación
de las tres de la tarde desde el campo I, después de casi
doce horas de trabajo en los que ascendió hasta el campo
II (6.100 m.) tras equipar el muro Kinshofer. En la ardua tarea
estuvo acompañado por el porteador de altura de 'Al Filo',
Hassan, los miembros de la expedición aragonesa Ricardo
Valencia, Nacho Orviz, Martín Ramos y Miguel Ángel
Martín, y los de la asturiana Jorge Egocheaga y Sandrine
de Choudens.
El problema estuvo, como se preveía, en la calidad de
la nieve. Tras llegar al campo base, a última hora de la
tarde, el 'ochomilista' ecuatoriano explicó que «una
vez que salimos del muro nos encontramos con nieve hasta la cintura».
Los poco menos de cien metros lineales que hay desde ese punto
hasta el lugar en el que se establece el campo II, sobre una pequeña
arista a salvo de avalanchas y caídas de piedras «fueron
durísimos y nos llevaron una eternidad», con el cansancio
acumulado de llevar desde las cuatro de la madrugada ascendiendo
desde el C-I y equipando el muro Kinshofer.
Una vez en el C-II, Iván y Hassan aún tuvieron
tiempo de esculpir parcialmente la plataforma para instalar una
de las dos tiendas, que finalmente no pudieron concluir. La prudencia
les recomendó, sobre las doce y media del mediodía,
iniciar el descenso para evitar la habitual caída de piedras
o incluso avalanchas que se producen cuando el sol empieza a dar
de lleno esta vertiente del Nanga Parbat. «Es increíble
cómo se ha puesto en una hora la nieve. Tenemos que bajar
y lo haremos con pies de plomo», relataba Iván Vallejo
poco después del mediodía desde los 6.100 metros
del campamento II.
Allá arriba quedaban, para hacer noche y aclimatarse,
Jorge Egocheaga y Sandrine de Choudens, que hoy volverán
al CB. También durmieron en el C-II los dos alpinistas
de la expedición checa, que hoy continuarán hacia
el campo III en su tentativa de hacer cumbre en estilo alpino.
Un muro vertical
Una vez en el campo base, que Iván Vallejo alcanzó
poco antes del crepúsculo, el ecuatoriano reiteró
la dificultad que entraña el tramo entre los campos I y
II y, especialmente el muro Kinshofer. «El corredor hacia
el pie del muro se hace realmente largo, aunque saliendo pronto
la nieve está en buenas condiciones». Otro tema son
los cien metros prácticamente verticales del muro Kinshofer.
«Es un tramo muy duro. Hay que vivirlo. Y si encima vas
con la mochila cargada realmente sientes la verticalidad de la
pared, te tira para atrás», explicaba.
Vallejo alertó a sus compañeros de la necesidad
de realizar el tramo sin crampones, porque es una pared de escalada
pura», a la vez que reconoció la utilidad de un par
de escalas instaladas hace años y que «ayudan en
un par de zonas de pared lisa y totalmente vertical».
Tras conocer el trabajo realizado por Vallejo y el porteador,
y a la vista del estado de la nieve y del parte meteorológico,
que mantiene el buen tiempo hasta por lo menos el miércoles,
el equipo de Edurne Pasaban ha decidido retrasar un día
su salida hacia la montaña. Finalmente será hoy
cuando la tolosarra, Marianne Chapuissat, Ester Sabadell y Josu
Bereziartu partan hacia arriba. Su plan es salir por la tarde
para llegar con las últimas luces del día al C-I
donde harán noche.
Mañana ascenderán hasta el campo II donde acabarán
de instalarlo y también dormirán como parte de la
aclimatación, «en principio será una noche»,
explicaba ayer Edurne que no descartaba permanecer a 6.100 metros
un día más».
Fiesta de cumpleaños
Mientras Iván Vallejo se batía el cobre a 6.000
metros abriendo huella con nieve hasta la cintura, el campo base
celebraba su particular fiesta. El motivo, el 47 cumpleaños
-aunque él insistía una y otra vez que eran 21-
del italiano Silvio Mondinelli, que anteayer llegó al campo
base. La fiesta tuvo su punto estelar en la comida: entrantes
con espárragos y jamón serrano y confit de pato.
A los postres llegó la obligada tarta de cumpleaños
con una sola vela para evitar polémicas.
Tarta por partida doble, ya que a la realizada por Fida, el cocinero
de la expedición de 'Al Filo', se sumó la cocinada
por el grupo aragonés de Carlos Pauner, que prácticamente
al completo vino a celebrar el cumpleaños. El agasajo incluyó
un par de botellas de vino de Cariñena, Gran Reserva, aportado
por los alpinistas originarios de esa comarca aragonesa.
Mondinelli y Pauner mantienen una estrecha amistad desde 2003,
cuando coronaron juntos el Kangchenjunga y en cuyo descenso el
aragonés vivió una odisea en la que incluso fue
dado por muerto. Por la tarde, el partido de fútbol España-Resto
del Mundo previsto en el campo base (4.100 m.) y que se venía
anunciando desde Islamabad, fue sustituido por uno de voleibol
'Al Filo' contra Resto con victoria de los televisivos. El cambio
se produjo tras recordar el último partido jugado en altitud
por los miembros de 'Al Filo', en 2000 en Tingri, antes del campo
base del Everest que acabó con media expedición
lesionada.
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