| DÍA 13 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
|
La expedición ya
está cerca del campo II
La ruta está equipada hasta la base del muro Kinshofer,
donde tienen previsto instalar las cuerdas fijas
 |
| El grupo
retira la nieve para montar el campo I. /'Al Filo'. |
Dos días de un sol espléndido han sido suficientes
para revolucionar el campo base del Nanga Parbat. La paciencia
no es una de las virtudes de los alpinistas, al menos cuando están
en cotas bajas, y en cuanto la climatología ha mostrado
una mínima bonanza todos han empezado a hacer la mochila
para ir hacia arriba.
Estos dos últimos días han servido para cumplir
con el plan conjunto previsto inicialmente. El campamento I está
totalmente equipado y abastecido y cada grupo ha subido la cuerda
que le correspondía. La progresión es tal que los
dos miembros de la expedición suiza, encabezada por André
Georges (9 'ochomiles'), Jorge Egocheaga y la francesa Sandrine
de Choudens, ambos enmarcados en la expedición asturiana,
han llegado y equipado hasta la base del muro Kinshofer, a 5.900
metros. Los suizos incluso durmieron allí para acelerar
la aclimatación, ya que su plan es hacer un ataque rápido
a cumbre en el plazo de una semana en alpino desde el C-II si
el tiempo aguanta.
Así que el siguiente paso es superar el muro Kinshofer
y montar, justo por encima de él, en una pequeña
repisa, el campo II, a 6.100 metros de altitud. El trabajo va
a ser arduo ya que las expediciones han acordado instalar dos
líneas de cuerda fija, una de subida y otra de bajada,
para evitar problemas de atasco entre el casi medio centenar de
alpinistas que se apostan a intentar la cumbre esta temporada
por la vertiente Diamir. Además, han decidido cortar todas
las cuerdas de años anteriores «que no son más
que un peligro si te agarras a ella sin darte cuenta», explica
Edurne Pasaban. El muro tiene incluso los restos de una escala
instalada en los años noventa, muestra de la masificación
que ha vivido esta ruta en la última década. En
diez años, desde 1995, 128 personas han hecho cumbre por
aquí, mientras que en 33 años, desde 1962, cuando
fue abierta, hasta 1995 fueron 85 las personas que la hollaron
subiendo por el muro Kinshofer.
Vallejo, de avanzadilla
La avanzadilla en busca de este objetivo la integran Iván
Vallejo, Hassan, el porteador baltí de la expedición,
y tres miembros del grupo que lidera Carlos Pauner, el navarro
Ricardo Valencia, el asturiano Nacho Orviz y el zamorano Martín
Ramos. Ayer partieron los cinco a las seis de la tarde para hacer
noche en el C-I y hoy, de madrugada, ascenderán hacia el
muro Kinshofer con el objetivo de equipar con cuerdas fichas sus
cien metros de desnivel. Si lo consiguen, el 'ochomilista' ecuatoriano
instalará una tienda del grupo de 'Al Filo...' en el campo
II y regresará al campo base.
Mañana tomarán el relevo de Vallejo el resto de
expedicionarios, que repetirán la maniobra de Iván
un día más tarde con el objetivo de abastecer de
material y comida ese campo II e instalar una segunda tienda.
O, en su defecto completar el trabajo del grupo precedente si
es que no han podido con el muro.
Estos horarios tan atípicos de salida del campo base hacia
los campamentos de altura vienen determinados por la peligrosidad
de la montaña, aún muy cargada de nieve. Aunque
ella misma se encarga de desmontar la lógica que dice que
las horas más peligrosas de cara a los laudes son las centrales
del día, cuando el sol pega de lleno en la pared Diamir.
Ayer, sin ir más lejos, sobre las dos de la madrugada,
un gran estruendo despertó a todo el campo base: una enorme
avalancha barrió la parte izquierda de la vertiente oeste
del Nanga Parbat. Su onda expansiva alcanzó el campo base
en forma de un fuerte vendaval que lo dejó teñido
de blanco y llegó a desplazar decenas de metros los bidones
de material y a desmontar las pequeñas tiendas utilizadas
como retrete y ducha. Por la mañana, cuando el grupo de
'Al Filo' se acercó para filmar unas secuencias a una par
de lagos situados en la ruta de camino al C-I, junto al glaciar,
a una hora del CB, comprobaron que ya no existían. Habían
sido sepultados por el alud.
Mientras tanto, la expedición de Alberto Iñurrategi
se encuentra ya a los pies de El Ogro, pico de 7.285 metros situado
en el corazón del Karakorum y ascendido únicamente
dos veces. Tras una aproximación de cinco días por
el glaciar de Biafo, el pequeño grupo, que completan José
Carlos Tamayo y Jon Beloki, ha instalado ya el campo base a 4.500
metros de altitud.
|