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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 39
Desde el Nanga Parbat



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

Mujeres a la carrera
La cumbre de Edurne Pasaban en el Nanga Parbat vuelve a revitalizar la pugna femenina en pos de la conquista de los catorce 'ochomiles'

Edurne Pasaban junto a Juanito Oiarzabal en la ascensión al K2. /Archivo

Al comienzo de esta expedición, Edurne Pasaban aseguraba que la carrera femenina de los 'ochomiles' le traía sin cuidado. Es más, que prefería que su amiga Gerlinde Kaltenbrunner le tomase la delantera para quitarse de encima la presión. Pero la realidad parece empeñada en mostrar otra cosa. Con la cumbre de ayer, la tolosarra rompe la igualdad con la austriaca y se convierte en la mujer viva con más 'ochomiles' ascendidos. Muestra de su logro es que alcanza a la considerada mejor himalayista de todos los tiempos, la polaca Wanda Rutkiewicz, fallecida en el Kangchenjunga en 1992.

Sin embargo, si la tolosarra quiere mantener esta primacía no se puede dormir. Y es que frente al desinterés de Edurne por establecer una pugna abierta con Gerlinde en pos de los catorce ochomiles, la austriaca ha reconocido abiertamente que su objetivo es ése. Aunque -cortesía obliga- se ha cuidado muy mucho de establecer una rivalidad directa con la vasca. Gerlinde se encuentra en estos momentos en el Gasherbrum II -su ataque a cumbre previsto para esta semana se ha visto abortado por el mal tiempo- y su plan es acudir, en cuanto holle el G-II, al Broad Peak, donde se encontraría con Edurne si finalmente ésta se anima a buscar su segundo ochomil en apenas unas semanas.

Estas dos mujeres parecen haber tomado una delantera significativa al resto de aspirantes, aunque las demás tampoco tiran la toalla. Así, la otras dos mujeres que les siguen de cerca, Nives Meroi y Christine Boskoff (seis ochomiles), parecen haberse tomado un respiro este año. La italiana tras su intento fallido del año pasado al K2 por la cara norte, y la estadounidense en su condición de responsable máxima de la agencia Mountain Madness, organizadora de expediciones comerciales, lo que le ha llevado esta pasada primavera por segunda vez a la cumbre del Everest.

A los 56 años

Quien se resiste a la jubilación es Anna Czerwinska. A sus 56 años y con cinco 'ochomiles' -ascendió el Nanga Parbat en 1985, cuando Edurne correteaba por las laderas del Uzturre con cinco añitos- la polaca se encuentra en estos momentos en el campo base del K2 intentado por cuarta vez la segunda montaña más alta del mundo y se resiste a abandonarla pese al mal tiempo. «Cuatro veces son muchas y no estoy dispuesto a dejar esta montaña sin intentarlo», afirmaba hace unos días. Anna se estrenó en el Nanga hace 25 años formando cordada con Rutkiewicz, una auténticas precursoras del alpinismo femenino. Luego, las obligaciones familiares le apartaron de este mundo, hasta que retomó la afición en el año 2000 con la ascensión al Everest.

Y la última en incorporarse a la tabla ha sido una de las integrantes de la expedición de 'Al Filo de lo Imposible', Marianne Chapuisat. La escaladora suiza acumula con el conseguido ayer cuatro 'ochomiles', los tres últimos (G-I, G-II y Nanga) de la mano de Edurne Pasaban.

Aunque la suiza no parece demasiado interesada en entrar en esa carrera. «Yo me conformo con poder disfrutar de la compañía que estoy teniendo en esta expedición y de una montaña como ésta», expresaba hace unos días.

Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.