| DÍA 36 |
| Desde el Nanga Parbat |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Una avalancha barre
el
campo IV
La cordada de Edurne Pasaban llega sin problemas al campo II y
hoy subirá hasta el C-III
La expedición de 'Al Filo' al Nanga Parbat progresa sin
novedad. Ayer, según el plan previsto, los alpinistas alcanzaron
el campo II, donde descansaron durante todo el día a la
espera de subir hoy al C-III. Sin embargo, la montaña parece
decidida a resistirse al asedio -hay casi 25 alpinistas repartidos
entre los distintos campos- y ayer volvió a dar un nuevo
aviso de que no está dispuesta a dejarse conquistar sin
mostrar oposición.
El hecho es que el campo IV, el último previo al ataque
a cima, instalado a 7.300 metros de altitud, en la cuenca Bazhin,
ha quedado totalmente destrozado por una avalancha. La noticia
la dio el asturiano Javier Arienza, que marchaba de avanzadilla
del resto de alpinistas y se encontraba en ese campamento de altura
cuando se produjo el alud. Pudo escapar de él, aunque se
llevó un buen susto al ser arrastrado varios metros, pero
no así las tiendas de campaña.
No quedó ni rastro de las tres que había -dos de
los japoneses y una de los asturianos- ni de nada que se pareciese.
También desaparecieron los restos de la tienda de los checos,
que se encontraba a unos cincuenta metros de las otras tres y
estaba allí desde que hicieron su ataque a cumbre. De todas
formas, Jorge Egocheaga y compañía ya comprobaron
hace cuatro días, cuando iban camino de la cumbre, que
era un mero despojo tras casi tres semanas a expensas de los elementos.
Con esa tienda iban a contar inicialmente los alpinistas de 'Al
Filo', pero el aviso del asturiano de que estaba totalmente destrozada
les permitió ayer reaccionar y subirse otra desde el CB.
Más problemas ha significado esta avalancha para la expedición
aragonesa. Ellos compraron anteayer las dos tiendas del C-III
a los japoneses y probablemente, para cuando cerraron el trato
a última hora del día, finalmente establecido en
1.000 euros, es más que probable que ya hubiesen sido arrasadas.
«Volveremos a hablar con ellos porque lo que está
claro es que no vamos a pagar por unas tiendas que ya no existen»,
explicaba ayer Manuel Vázquez, médico de la expedición
y encargado de la logística en el CB.
Bajo el trapecio
El caso es que los aragoneses se enteraron del desastre cuando
ya marchaban hacia el C-II, lo que les ha dejado un escaso margen
de maniobra. Éste prácticamente se reduce a desmontar
las tiendas del C-II y subir con ellas hasta el C-IV. «No
tenemos otra solución más que cargar con ellas para
arriba», explicaba resignado por radio Carlos Pauner.
Esta inesperada advertencia hecha por la 'Diosa desnuda' obligará
también a las expediciones a extremar las precauciones
a la hora de instalar el campo IV. Lee Hyun Jo, el coreano que
descendió anteayer tras hacer cumbre por la vertiente Rupal,
ya había explicado nada más bajar que no se había
quedado a dormir en ese campamento porque le pareció que
se encontraba demasiado expuesto a las avalanchas. «Nuestra
idea original era colocar el campamento lo más adelante
posible de la cuenca Bazhin, casi debajo del trapecio cimero,
a cubierto de aludes y del viento, y después de saber esto
creo que ya no hay duda de ello», explicaba ayer Edurne
Pasaban tras conocer lo sucedido.
Mientras, la expedición que lidera la tolosarra asciende
con la tranquilidad de saberse totalmente autónomos. Han
subido dos tiendas hasta el C-II, donde ya tenían una tercera,
y hoy harán lo mismo camino del C-III. Allí, finalmente,
han optado por dormir todos juntos en el 'labio' para no separarse
mañana camino del C-IV y evitar, además, un tramo
sin equipar que hay desde el C-III 'alto'.
Efectivamente, el campo III se puede instalar en dos ubicaciones,
separadas por poco más de una hora de marcha. A 6.800 metros,
en la parte más alta, en una zona de rocas y con poco espacio,
o a 6.500 metros, en el conocido como 'labio', una pequeña
explanada sobre un serac. Cuando Iván Vallejo ascendió
hasta él, hace dos semanas, dejó el depósito
de material con la tienda en la zona más alta. Así
que ayer decidieron que Hassan, el porteador, suba hoy hasta allí
y la baje para que todos estén juntos.
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