| DÍA 31 |
| Desde el Nanga Parbat |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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El mal tiempo aborta
el ataque
El grupo de Edurne Pasaban, que ayer no pudo alcanzar el campo
II por el mal tiempo, vuelve al campo base a la espera de una
mejoría
«La montaña da miedo. Ha nevado muchísimo
y está muy cargada». El comentario de Edurne Pasaban,
realizado a media tarde desde su tienda del campo II, define de
forma concisa el cambio que experimentó ayer la climatología
y la nueva situación planteada en el Nanga Parbat. Una
vez más, los partes meteorológicos se han convertido
en papel mojado (nunca mejor dicho). Lo que ayer debía
de haber sido un día de transición camino de las
jornadas soleadas de cumbre se convirtió en un día
de perros, uno de los peores desde que la expedición arribó
al campo base hace 25 días. A 4.100 metros no dejó
de llover en ningún momento, agua que a 6.000 metros, a
la altura del campo II, era nieve.
Y eso es lo que tuvieron que soportar incesantemente los miembros
de la expedición de 'Al Filo' que allí se encontraban:
Edurne Pasaban, Marianne Chapuisat, Ester Sabadell y Josu Bereziartua,
además de Silvio Mondinelli, que les acompaña. Iván
Vallejo, que esta pasada madrugada debía de haber subido,
abortó el intento en cuanto salió de su tienda a
las cuatro de la mañana y vio el panorama que se cernía
sobre la montaña. La misma decisión tomaron los
miembros de la expedición aragonesa.
Pese al mal tiempo, el grupo intentó cumplir con el objetivo
marcado para hoy: alcanzar el campo III, a 6.800 metros. En medio
de la nieve salieron a primera hora de la mañana y consiguieron
ganar cerca de trescientos metros de altura. Hasta que llegaron
al principio de una gran placa de hielo vivo que hay que cruzar
camino del C-III. Era mediodía y hasta ahí decidieron
llegar. En la comunicación que hacía Edurne con
el CB en ese momento relataba que "nos damos la vuelta. Esto
está peligrosísimo, no deja de nevar y está
cayendo de todo, continuamente". Ese 'caer de todo' se refería
a las continuas coladas de nieve recién caída que
se deslizaban ladera abajo, un especie de pequeños aludes,
y que ponían en peligro tanto su progresión como
su integridad.
Pese a todo, el italiano Mondinelli, que les llevaba algo de
ventaja, continuó hacia arriba, pudo superar la placa de
hielo y se situó en lo que los alpinistas llaman el 'labio',
una pequeña explanada que se forma sobre un serac que hay
a medio camino entre el C-II y el C-III, sobre los 6.500 metros
de altitud, y en el que los japoneses han montado su campo III.
Descender hoy
El plan de Silvio era pasar allí la noche, confiar en
la mejoría del tiempo y continuar hoy hacia el C-IV, camino
de la cumbre. Pero a primera hora de la tarde desistió
de la idea. La incesante nevada recomendaba una prudente retirada
y para las cinco ya estaba en la seguridad de las tiendas del
C-II, donde el resto del grupo llevaba ya varias horas.
Más arriba del 'labio', en el campo III, se quedaron a
dormir los miembros de la expedición asturiana Jorge Egocheaga
y Sandrine de Choudens, como los asiáticos, confiando en
una mejoría del tiempo para hoy. Aunque ésta se
produzca, Edurne Pasaban y compañía ya han decidido
descender hasta el campo base. "La montaña está
muy cargada y tendremos que esperar uno o dos días para
que de nuevo se asiente", explicaba la tolosarra. En cuanto
a las previsiones, aquí ya todos desconfían. Ahora
bien, éstas siguen siendo buenas para hoy y excelentes
a partir de mañana. Habrá que verlo.
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