| DÍA 30 |
| Desde el Nanga Parbat |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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El Nanga Parbat
pasa su primera factura
La expedición de Edurne Pasaban encuentra el campo II prácticamente
destrozado por el viento y la nieve
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| Esfuerzo.
Uno de los alpinistas camino del C-II. / Al filo. |
«Hasta que no subamos no veremos realmente como están
los campos de altura». La frase, premonitoria, de Edurne
Pasaban, la pronunció hace un par de días, cuando
desde el CB se veían aparentemente con normalidad tiendas
del campo II, y evidenciaba la experiencia de la tolosarra en
estos avatares. Y no andaba muy descaminada.
Ayer, a media mañana, Josu Bereziartua se comunicaba con
el campo base nada más alcanzar el C-II, a 6.000 metros.
«Esto es un desastre, casi todas las tiendas tienen algún
problema y está todo enterrado. Aquí tenemos trabajo
para rato». Era el primer balance del 'parte de guerra'.
Luego, con más tranquilidad, llegó el recuento pormenorizado
de los daños. Una de las dos tiendas de campaña
de la expedición había volado literalmente. «Sólo
quedan unos cachos de la parte de arriba, del sobretecho»,
explicaba mas tarde Edurne.
En un primer momento, la preocupación fue que dentro de
esa tienda hubiese material, como sacos de dormir o buzos de altura
y que habrían volado con la carpa, posibilidad rápidamente
descartada. Lo único que pudieron hacer con los restos
fue formar un pequeño toldo, a modo de parasol, para descansar
durante el día. «Casi todas las tiendas de todas
las expediciones están igual que las nuestras. Asturianos,
aragoneses, franceses... todos han perdido alguna y están
arreglando las otras», indicaba Edurne.
Desperfectos
En un primer momento, también temieron por la integridad
de la segunda tienda, lo que entonces sí, hubiese sido
un desastre total. Pero tras rescatarla de debajo de la nieve
comprobaron que sólo tenía una varilla rota y no
ofrecía mayores problemas de habitabilidad. Aunque en su
interior el caos era total. «Le ha entrado agua y se ha
congelado dentro, así que te puedes imaginar como esta
todo dentro», relataba Josu.
A todo esto se sumaba el contratiempo de que no habían
podido coger la tienda de los suizos, que estaba situada en la
base del muro Kinshofer. El hielo la había anclado de tal
forma a la roca en la que estaba instalada que después
de media hora a golpes de piolet intentando liberarla, Josu Bereziartua
se dio por vencido. «Era imposible sacarla de ahí.
Hubiera hecho falta un martillo neumático para liberarla
del hielo que tenía», explicó gráficamente.
Todas estas incidencias dejaron en precario la logística
de la expedición. De contar con tres tiendas pasaban a
tener sólo una. Había que buscar una solución
y rápido. Las consultas en el campo base fueron inmediatas
y el resultado, también. La expedición japonesa,
cuyos miembros subieron ayer hasta el C-III, dieron permiso para
utilizar una de sus tiendas y el colombiano Fernando Rodríguez-Rubio,
que esta madrugada ha partido en compañía de Iván
Vallejo hacia el C-II, tampoco puso objeciones para que utilizaran
su tienda individual.
Nuevas tiendas
Así pues, el problema en el campo II estaba ya resuelto.
Pero, ¿y en los campamentos superiores? El debate se volvió
a abrir entre el campo base y el C-II vía radio. La solución
decidida es que el grupo desmonte la tienda superviviente del
C-II y la suban al III, así como la prestada por el alpinista
ecuatoriano. Además, Iván y Fernando han subido
esta madrugada otra tienda, que es en la que dormirán esta
noche en el C-II. De esta forma, vuelven a tener cuatro tiendas
para los campos III y IV: las dos que suben hoy del II, la que
ya hay en el III y la que los checos dejaron en el C-IV en su
ataque a cumbre. Aunque la duda ahora radica en el estado que
pueda presentar esa carpa, ubicada a 7.300 metros de altura, a
la vista de cómo han encontrado las del C-II.
Al margen de estos contratiempo, los alpinistas realizaron la
ascensión hasta los 6.000 metros del C-II sin contratiempos.
«Hemos subido mucho mejor que la vez anterior, incluido
el muro Kinshofer. Se va notando la aclimatación»,
relataba Edurne. Hoy subirán hasta el C-III, a 6.800 metros.
Mientras tanto, el tiempo sigue siendo motivo de debate en el
campo base. Y es que el día no fue todo lo bueno que se
esperaba. Amaneció despejado, pero para el mediodía
ya estaba cubierto y llovió toda la tarde, hasta el anochecer.
Desde el C-II preguntaron insistentemente por los partes, que
llegaron a última hora de la tarde: Mejoría progresiva
hoy y mañana y excelentes días de cumbre el jueves
y viernes. Pero el grupo aragonés, a la vista de la semana
que llevamos no se lo acababa de creer y aunque mantienen su salida
hacia cumbre para esta próxima madrugada, tras retrasar
ayer de nuevo una jornada, «todo depende de como salga hoy
el día», matizaba Carlos Pauner.
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