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HISTORIA / EL LUSTRO DE ORO
De la cima de Europa a Segunda
El Alavés vivió sus mejores años entre 1998 y 2003 con dos sonadas participaciones en la UEFA y lideró la tabla dos jornadas en la campaña 2001-02

Karmona y Albistegi celebran la salvación.
J. A. Martínez Viguri

Con el ascenso, el Alavés recupera para la memoria secuencias de un pasado brillante. No hace tanto, aunque lo parezca, que se comportaba como uno más entre los ilustres de Primera. De hecho gozó hasta hace dos años de un lustro glorioso.

Entre 1998 y 2003 se exhibió por España y Europa para asombro de todos, se coronó como el más digno perdedor de una final de la UEFA, la de 2001 ante el Liverpool, repitió hazaña al clasificarse por segunda vez para el torneo continental y lideró también la clasificación de Primera en dos jornadas. Pero también sufrió e incluso lloró por su doloroso descenso a Segunda.

Un año fatigoso. Temporada 1998-99

Después de una insoportable espera la Primera acogió de nuevo al Alavés en mayo de 1998. Cuarenta y dos años más tarde se cobró la revancha que siempre da el fútbol, por muy puñetero que éste sea. Lástima que el feliz reencuentro con la mejor Liga, el 29 de agosto de 1998, no se escenificara en Mendizorroza, de obras hasta bien entrado el curso, sino en San Mamés, prestado por el Athletic para recibir al Betis (0-0). La incomodidad para el público por el arreglo del estadio vitoriano se trasladó también a lo largo de los meses al inexperto equipo de Mané, que sólo entró con decisión en la faena a la vuelta de Navidad.

La incorporación del jaleado e inigualable Julio Salinas en el mercado invernal dio al Alavés una dimensión impensable para el tramo decisivo. Aunque fatigosa y sufrida, la temporada de su debú se saldó con una última tarde de sudor frío y transistor. La Real Sociedad ejerció de visitante y vecino amable. No fue, desde luego, un obstáculo para el triunfo local y el campo, ya remozado por completo, festejó la permanencia como si fuera un título.

Europa espera al Alavés. Temporada 1999-2000

La segunda campaña del Alavés entre los grandes se inicia por su final, una contradicción. O por su histórico y sorpresivo acceso a la Copa de la UEFA. ¿Quién se lo iba a decir al bueno de Jacinto Quincoces, galán albiazul de blanco y negro en los felices años 20? ¡¡¡'El Glorioso' ya es europeo!!! Fue en verdad así, pero pudo ser aún mejor puesto que dos jornadas antes de bajarse la persiana disfrutaba de opciones matemáticas para conquistar el título y en la última tenía el subcampeonato y la Liga de Campeones al alcance de un triunfo.

Pero perdió en San Mamés ante un Athletic envalentonado y tuvo que conformarse -que ya es suficiente- con su mejor clasificación en Primera -sexto- y su primer concurso continental. Puso con ello el remate a un ejercicio sublime para el cuadro albiazul, paradigma del fútbol alegre, ofensivo -¿recuerdan a Contra y Javi Moreno?- y goleador incansable.

Jordi Cruyff celebra el cuarto gol alavesista en la final de Dortmund ante el Liverpool.
Sencillamente inolvidable. Temporada 00-01

La Europa futbolística se rindió al atractivo de un Alavés encantador en el tránsito del segundo al tercer milenio. Tan excelsa como la anterior, la cuarta plantilla de Mané se hinchó a jugar y marcar goles. Fue de tapado por los partidos hasta que emergió con la estampa de los mejores. Sin pretenderlo, después de tumbar, entre otros, al legendario Inter de Milán, se plantó en la finalísima de la UEFA -ver para creer-, en un duelo abierto e inolvidable frente al Liverpool. En la derrota -trece partidos y sólo dos tropiezos, incluido el del desenlace-, muchos descubrieron a un grupo entrañable y simpático, que adoraba el buen trato del balón.

Promocionó para la selección española a Téllez y Javi Moreno y siempre miró la tabla con la vista puesta hacia lo alto. Le faltó un paso para reeditar la hazaña europea, pero se quedó con la gozosa satisfacción del deber cumplido.

Otra vez continental. Temporada 2001-02

No tuvo que esperar mucho el Alavés para acceder de nuevo a Europa, apenas un año. Un arranque deslumbrante le puso al frente de la clasificación de Primera y aguantó el tirón de los ganadores de toda la vida. Fue un dignísimo líder -dos jornadas-. Mientras le respaldaron el juego y los resultados, el quinto proyecto de Mané cuajó con empaque. Pero en cuanto le flaquearon las fuerzas se vino abajo. El desplome se inició con la segunda vuelta y se prolongó más allá de esa temporada, puesto que su decaimiento se enganchó con el ejercicio siguiente.

En la Liga, entre derrotas y pesares, el Alavés sobrevivió gracias a la suma de puntos acumulada durante el primer tramo. Tenía tan repleta de víveres la despensa que subsistió en tiempos de carencia futbolística. Tal fue su renta que certificó en la última jornada del campeonato -eso sí, merced a la complicidad de Osasuna en El Sadar- su segunda participación en Europa. El 'Glorioso' estaba de nuevo entre los elegidos europeos.

Adiós entre lágrimas. Temporada 2002-03

Iván Alonso, desencajado, se retira tras el descenso.
Pero cuando mejor pinta tenía el Alavés llegó la inesperada hecatombe. Las mayores expectativas -fichajes de Abelardo, Dutruel, Ilie y Helguera, entre otros-, una nueva aventura continental y una Liga pensada para su confirmación se enveneraron como una cicuta. Por la UEFA, el paso fue efímero -cayó en la segunda ronda ante el Besiktas- y por el campeonato regular, el mal juego, la incapacidad y el sufrimiento le acompañaron por los campos que antes se le habían entregado.

Una campaña nefasta acabó con Mané, el mejor técnico de la historia del Alavés, y el año del partido 300 en diez estancias en Primera le devolvió cruelmente a la categoría que mejor conoce. La Segunda le acogió.... hasta ayer. Ahora la 'Liga de las estrellas' celebra de nuevo su vuelta .