El Ejecutivo ignora el desmentido porque
«la palabra de los asesinos no vale nada», según
el ministro Montoro .
Con una rapidez sin precedentes, ETA
negó ayer ser la autora de la matanza de Madrid.
La organización terrorista, que se suele conceder
un plazo mínimo de una semana antes de reivindicar
sus crímenes, aseguró en sendas llamadas
al diario 'Gara' y a Euskal Telebista (ETB) que la
banda «no tiene ninguna responsabilidad en los
atentados» perpetrados la mañana del
jueves, con un balance provisional de 199 muertos
y cerca de 1.500 heridos.
Un hombre que dijo hablar en nombre
de ETA telefoneó en torno a las seis de la
tarde a las instalaciones de ETB en el polígono
donostiarra de Miramón y declaró: «ETA
erakundeak jakinarazi nahi du atzo Madrilen izandako
atentatuekin ez duela inolako arduradurik» («La
organización ETA quiere hacer saber que no
tiene ninguna responsabilidad en los atentados ocurridos
ayer en Madrid»). «¿Gora ETA!»,
exclamó a continuación. Una llamada
de idéntico tenor se recibió en torno
a la misma hora en 'Gara', otro de los conductos habituales
de la banda para hacer públicos sus pronunciamientos.
Según explicó la televisión
pública vasca, que ya ha puesto en manos del
Ministerio y del Departamento de Interior todos los
datos sobre la llamada, el comunicante anónimo
pidió expresamente que se grabara su mensaje
como garantía de autenticidad. ETB indicó
que, «ante la imposibilidad técnica de
efectuar la grabación en ese momento»,
el interlocutor propuso que se cotejara su voz con
la de uno de los dos etarras que anunciaron el pasado
18 de febrero la tregua para Cataluña.
Según diversos medios, responsables
del ente público confirmaron que se trata,
efectivamente de la misma voz. También el diario
'Gara' otorgó credibilidad al mensaje, al colgarlo
en su edición electrónica.
Batasuna se lo cree
Por el contrario, el Gobierno central
ignoró el desmentido e insistió en que
ETA sigue siendo la principal sospechosa. «La
palabra de los asesinos no vale nada», dijo
el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
En el mismo sentido, el socialista José Bono,
presidente de Castilla La Mancha, sostuvo que «una
organización criminal como ETA no puede ser
creída».
El propio José María Aznar
había advertido por la mañana, en alusión
a unas manifestaciones de Arnaldo Otegi, que «el
Gobierno no concede ni concederá, cualquiera
que sea su sentido, ningún crédito a
las declaraciones de organizaciones ilegales».
Hace unas semanas, el Ejecutivo utilizó precisamente
el comunicado etarra del 18 de febrero para avalar
la vinculación de la tregua parcial en Cataluña
con la entrevista entre el líder de ERC, Josep
Lluís Carod Rovira, y la cúpula de ETA.
En el extremo opuesto, la ilegalizada
Batasuna, que el jueves no contemplaba «ni como
hipótesis» la responsabilidad de ETA
en la «masacre», concedió «credibilidad
total» al comunicante anónimo, según
Pernando Barrena.
Sin tanta rotundidad, la presidenta
de EA, Begoña Errazti, consideró que
«todas las cosas se tienen que comprobar»,
pero a renglón seguido pidió responsabilidades
al Gobierno central por «no mostrar realmente
los datos que tenía y criminalizar una vez
más al pueblo vasco».