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Ulibarri-Ganboa, la playa alavesa
La 'playa' de Landa,
ubicada en el embalse alavés de Ulibarri-Ganboa,
se convierte en verano en el lugar de encuentro
de muchos alaveses y guipuzcoanos. Las mejoras
realizadas son en gran medida la razón de que
la gente se decante por pasar allí el día en lugar
de trasladarse a la costa. Además de broncearse
y disfrutar del baño, el idílico entorno natural
del pantano invita al recreo con buena sombra
para comer, dormir, leer o jugar a las cartas.
Cuando el calor aprieta durante los meses de
verano, muchos alaveses y guipuzcoanos vecinos
del Alto Deba se acercan a Landa con la intención
de disfrutar de una jornada playera. Este ex municipio
alavés, desaparecido bajo las aguas del pantano
del Zadorra a finales de los años 60 y que se
encuentra próximo a la muga guipuzcoana en el
término de Arrazua Ubarrundia, es el punto de
reunión de jóvenes y adultos.
Gracias a las mejoras realizadas por el departamento
de Agricultura y Medio Ambiente de la Diputación
Foral de Alava los bañistas no deben preocuparse
ya por las molestas algas y el fango que durante
décadas ha caracterizado la zona de baño. El fondo
del pantano ha sido sustituido por piedra y gravilla.
Así, cada vez son más los niños que se acercan
a la orilla a jugar en el agua en compañía de
sus padres. Maritxu, una vitoriana que vigila
de cerca en la orilla a sus hijos dice que «las
reformas están muy bien. Ahora los niños se bañan
más a gusto y con menos peligro».
Enemigos de la arena
Las mejoras realizadas hace dos años invitan
a la gente a tomar el sol en los días calurosos
sin necesidad de tener que desplazarse a la costa.
Algo especialmente atractivo para quienes son
poco amigos de la arena.
Un matrimonio de Arrasate comenta que antes solían
ir a Garaio o a la costa.
«Aquí hace más fresco, pero ahora preferimos quedarnos
aquí.El sol luce más días y además está más cerca».
Durante el fin de semana Landa acoge a centenares
de personas que dispuestos a pasar un buen día
llegan acompañados de mesas, sillas, barbacoas,
colchonetas, balones, cartas y un sinfín de objetos
playeros. Los veteranos hacen uso de toldos y
sombrillas que les resguardan del sol y del viento
como comentan unos amigos de Bergara. No faltan
en esta jornada playera ni la tortilla de patatas
ni el vino y la gaseosa para aplacar la sed.
Más limpio que la playa
El pantano es un lugar en el que se encuentran
niños, jóvenes y personas mayores con ganas de
pegarse un buen chapuzón, broncearse, pasear un
rato por la orilla o simplemente disfrutar de
un día en compañía de los amigos. «Normalmente
solíamos ir a Deba -comenta un oñatiarra- pero
esto está mucho más limpio y desde las mejoras
no nos importa venir aquí con los amigos de Arrasate.
Es más cómodo».
En esta peculiar playa sin costa también se puede
disfrutar de las terrazas de los dos bares que
allí existen, donde se reúne un nutrido grupo
de personas a degustar unos helados. Los más pequeños
pueden disfrutar de los columpios o de un baño.
A última hora de la tarde llega el momento de
la vuelta para algunos ya que otros aprovechan
los últimos rayos de luz para saborear una rica
parrillada. Durante el periodo estival, mientras
muchos disfrutan del buen tiempo en el pantano,
otros pasan el día trabajando. Este es el caso
de los heladeros que aguantan las horas del sol
en la furgoneta repartiendo helados, aperitivos
y refrescos.
También atascos
Pero también surgen problemas, como los atascos
que originan largas esperas y la falta de aparcamientos
provocan las quejas de la mayoría de los usuarios.
Vicente García, vecino de Bergara, hace hincapié
en el problema de estacionamiento, «se necesitan
muchas más plazas, hay que mejorar el espacio
para los coches y regular el tráfico en las horas
punta para evitar incomodidades».
La mayoría de quienes se acercan a Landa lo
hacen con sus propios vehículos. Una posible solución
al problema ocasionado por la falta de aparcamiento
sería la utilización del transporte público. Pero,
estacionamientos al margen, Landa es un verdadero
paraíso estival para los vecinos del Alto Deba.
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