IÑIGO MORONDO
La decisión adoptada por el Pleno del
Ayuntamiento de San Sebastián ha sido
bien recibida en el Consistorio de Irun. Junto
a Hondarribia, con quien comparte la Mancomunidad
de Txingudi, y Hendaya, en la comarca del Bidasoa
se habían dado muchos pasos hacia la
construcción de una planta incineradora
que diera servicio a las tres localidades.
«Desde hace años tenemos claro
que la solución para toda la basura que
no es reciclable ni compostable es una planta
incineradora», recordó ayer el
alcalde de Irun, José Antonio Santano,
que preside la Mancomunidad bidasotarra. «En
Gipuzkoa estaban discutiendo si sí o
si no», por lo que Txingudi empezó
a desarrollar su propio proyecto de manera independiente.
Sin embargo, hace aproximadamente medio año,
la Mancomunidad de Txingudi abrió un
proceso de reflexión que paralizó,
de manera eventual, su proyecto de planta en
Zaldunborda. «Veíamos que las cosas
estaban cambiando en la provincia y que empezaban
a plantearse acuerdos. Habían pasado
de discutir si la planta era necesaria o no
a debatir dónde había que ubicarla»,
explicó Santano.
Tras la decisión adoptada en el Ayuntamiento
donostiarra, Santano quiso adelantar la postura
que defenderá en la Mancomunidad de Txingudi.
«Si este proyecto de Zubieta se consolida,
Txingudi debería utilizar la planta incineradora
de Zubieta para trasladar allí aquellos
residuos urbanos que no podamos reciclar o compostar».
El primer edil irundarra subrayó que
«todo esto de la incineradora de la provincia
se tiene que confirmar, pero parece que los
acuerdos son sólidos y están respaldados
por una mayoría política importante.
Si el proceso sigue por los cauces debidos,
la Mancomunidad de Txingudi se acabará
sumando». Existe una condición
de imprescindible cumplimiento y es que «Hendaya
nos tiene que acompañar en esto, porque
está con nosotros desde el principio
en este proyecto. En ningún momento nadie
ha puesto pegas en este sentido; todo lo contrario,
el resto de las mancomunidades lo ven lógico
y con buenos ojos».
Con todo, no parece posible que Irun, Hondarribia
y Hendaya se incorporen desde el principio al
nuevo consorcio que gestionará el proyecto,
sino que lo harán en una fase posterior.
«Los trámites serían más
complicados y estaríamos ralentizando
el proceso, que es precisamente lo último
que querríamos. Nos sumaremos más
adelante, asumiendo las responsabilidades que
nos correspondan y el gasto pertinente».
En cuanto a esto último, Santano sí
quiso recordar que «es una evidencia que
los trabajos de estudios que realizamos en Txingudi
están sirviendo ya para que las mancomunidades
de Gipuzkoa avancen en este proyecto provincial.
Se está utilizando esa información
y la experiencia judicial que nosotros tenemos,
porque todas las decisiones que poco a poco
fuimos tomando han salido con el visto bueno
de los Tribunales. Yo he solicitado que eso
se valore como una aportación de la Mancomunidad
de Txingudi». Para Santano, «si
este camino se puede andar, todos daremos pasos
en esa dirección».