FERNANDO ITURRIBARRIA
El reconocimiento de la responsabilidad humana
en el calentamiento climático por el
grupo de expertos de la ONU puede dar pie a
pleitos contra las grandes industrias contaminantes,
a imagen de lo ocurrido con el tabaco y el amianto,
según observan expertos internacionales
en cuestiones de salud pública. El principal
obstáculo para que las acciones judiciales
prosperen es la dificultad para probar de manera
fehaciente la relación de causa-efecto
en la emisión de gases nocivos.
El informe del Grupo Intergubernamental sobre
el Cambio Climático (IPCC), publicado
el viernes en París, establece con una
probabilidad superior al 90% que la parte esencial
de la subida en la temperatura terrestre en
los últimos 50 años es imputable
a la actividad humana. El anterior estudio del
grupo auspiciado por Naciones Unidas, dado a
conocer en 2001, limitaba esa probabilidad al
66% por lo menos.
En este sustancial cambio de apreciación
en la culpa del fenómeno algunos juristas,
sobre todo anglosajones, ven una puerta abierta
a la exigencia de responsabilidades ante los
tribunales. «Entramos en una nueva era»,
señala el abogado británico Audley
Sheppard al considerar que los grandes emisores
de gases de efecto invernadero ya no podrán
pretender que no estaban al corriente de los
riesgos. «No hacer nada podría
ser considerado una negligencia en el futuro»,
apunta.
En Estados Unidos ya están en marcha
varias demandas por esta casuística.
A mediados de año la Corte Suprema deberá
pronunciarse sobre la iniciativa de una decena
de estados y doce asociaciones de defensa medioambiental
en exigencia de que las emisiones contaminantes
sean reguladas por normas nacionales.
Diplomática
De momento, el informe del IPCC ha tenido inmediata
consecuencia diplomática con el manifiesto
lanzado el viernes en el Elíseo por 45
países a favor de la creación
de una ONU para el Medio Ambiente. La iniciativa
es apoyada «con entusiasmo» por
España, que forma parte de los promotores,
según afirmó la ministra de Medio
Ambiente, Cristina Narbona. En París,
la ministra avisó que «si no se
hiciera absolutamente nada se podrían
superar los cuatro grados de aumento de las
temperaturas medias en nuestro país a
lo largo del próximo siglo».
4 de febrero de 2007