FERNANDO PESCADOR
La Comisión Europea hizo públicas
una serie de orientaciones estratégicas
para establecer una nueva política energética
de la UE, capaz de hacer frente a los retos
planteados por el cambio climático, la
inestabilidad de los suministros y la ineficacia
de los mercados. El ejecutivo comunitario pretende
que en 2020, al menos un 20% de los consumos
de energía sean satisfechos, obligatoriamente,
mediante recursos renovables.
El paquete de propuestas, que todavía
no han sido estructuradas en planteamientos
legislativos concretos, a la espera del debate
que se suscitará en el Consejo de la
UE, contempla actuaciones en diversos campos:
mercado interior, energías renovables
y energía nuclear, biocarburantes, eficacia
energética y gestión integrada
de los intereses de los socios de la UE ante
terceros.
Se trata, según explicó ayer el
presidente de la Comisión, José
Manuel Durao Barroso, de «definir una
respuesta europea común que garantice
una energía duradera, segura y competitiva»
al sistema productivo comunitario, cuya dependencia
de suministros externos cada vez más
caros y problemáticos no cesa de acrecentarse.
El programa de acción europeo para la
energía reposa sobre dos componentes
centrales: mejora de lo que se encuentra disponible
-el mercado interior- para facilitar el acceso
de los consumidores a una energía más
competitiva, y una apuesta decidida por las
nuevas tecnologías para actuar contra
las emisiones de gases de efecto invernadero.
Bruselas, en este sentido, propone a los 27
asumir compromisos de muy largo alcance para
el post-Kioto.
Bruselas considera también necesario
crear un regulador europeo, capaz de promover
el desarrollo de un mercado energético
europeo integrado. Tres opciones son posibles
para acometer este objetivo: una evolución
gradual del (ineficaz) sistema actual; la creación
de una red de reguladores nacionales con competencias
acrecentadas (principalmente la capacidad de
adoptar decisiones de obligado cumplimiento
para los reguladores y operadores nacionales);
y la creación de un regulador único
a escala europea. La Comisión considera
como más adecuada la segunda fórmula.
La apuesta de la UE por las fuentes energéticas
poco contaminantes ocupa un lugar destacado
en los planteamientos de Bruselas, que pretende
que en 2020, al menos un 20% de los consumos
de energía sean satisfechos, obligatoriamente,
mediante recursos renovables. Ello implica un
crecimiento muy significativo de estas tecnologías
en los tres sectores clave que las emplean:
electricidad, biocarburantes y calefacción
y refrigeración.
11 de enero de 2007