CRISTINA AGUINAGA
Una empresa navarra le está sacando partido al lado más ecológico de los purines de cerdo. Desde sus instalaciones de Artajona, Ecoenergía Navarra ha desarrollado un sistema pionero que permite obtener energía y agua limpia a partir de estos residuos. Además, los aprovecha como fertilizante orgánico y con el calor sobrante cultiva tomates hidropónicos, sin tierra, en los invernaderos situados a las afueras de la localidad navarra.
El milagro ecológico se limita a un largo proceso técnico, desde que se reciben los purines de las granjas ganaderas hasta que los reconvierten y los llevan a la huerta en forma de abono de alta calidad. Según explica Carlos Amat, consejero de la empresa, los purines se almacenan primero en grandes tanques desde donde son bombeados a otro depósito para separar sólidos y líquidos. La fase sólida pasa a un silo de almacenamiento y la líquida es conducida a una evaporadora.
Desde la separación se suceden varias etapas hasta llegar a la depuración completa de los residuos. En el proceso de destilación se separan el agua de los volátiles en un primer evaporador; el tratamiento químico fija el amoniaco para evitar su propagación a la atmósfera. El siguiente paso es el de bidestilación/concentración. Éste permite que el sulfato amónico obtenido antes de pasar por un segundo evaporador se concentre y se obtenga agua limpia libre de amoniaco. El concentrado de sulfato amónico que pasa a un proceso de secado.
Para finalizar, el concentrado procedente del primer evaporador y los sólidos procedentes del separador son almacenados en silos y transportados al secadero. Allí, mediante una reducción de su humedad, se obtiene un fertilizante orgánico de alta calidad. «Los niveles de vertido son casi nulos», destaca Amat.