| El cálculo
de la huella ecológica
IÑIGO
URRUTIA
El cálculo de la huella ecológica
en el País Vasco es el resultado de un
complejo sistema de medición en el que
se incluyen múltiples factores. La metodología
se basa en la determinación de la superficie
necesaria para satisfacer los consumos asociados
a la alimentación, -como los cultivos,
pastos y el mar-, los productos forestales -consumo
de bosques-, el gasto energético -el de
la población y el necesario para la elaboración
de bienes de consumo- y la ocupación del
terreno.
Además de estas superficies, Medio Ambiente
del Gobierno Vasco explica que la metodología
de la huella ecológica también considera
el territorio necesario para la conservación
de la biodiversidad. En este punto, comienza a
ganar fuerza el concepto de ciudad compacta frente
a la dispersa, entendiendo ésta por aquélla
en la que las urbanizaciones y chalets se diseminan
por el territorio.
El siguiente paso en la elaboración de
la huella es calcular la capacidad biológica
disponible. Ésta se obtiene sumando todas
las superficies disponibles de terreno productivo
del planeta -cultivos, pastos, bosques, mar y
terreno construido-. A esta extensión se
le resta la superficie necesaria para la conservación
de la biodiversidad y la resultante se divide
entre la población mundial.
Una vez obtenidas la huella ecológica
y la capacidad biológica disponible se
comparan las dos, de modo que si la primera es
mayor que la segunda, se puede afirmar que los
hábitos de consumo de la población
no son sostenibles.
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