| Eduardo González | Presidente
del Foro Nuclear
«España deberá
construir nuevas centrales»
ANA BARANDIARÁN
Eduardo González, presidente del Foro de
la Industria Nuclear Española, sostiene
que la realidad se va a terminar imponiendo en
España que, a pesar de su rechazo social
hacia esta tecnología, tendrá que
«afrontar en la próxima década
la construcción de nuevas centrales».
Las limitaciones de las renovables y el disparado
consumo de este país obligarán a
ello, asegura.
- ¿Qué factores han llevado
a la Comisión Europea a ensalzar en su
último informe sobre política energética
las excelencias de la tecnología nuclear?
- La energía nuclear da respuesta a los
problemas que plantea la Comisión Europea
en su documento. En primer lugar porque garantiza
el suministro y permite reducir la dependencia
del exterior, que en la UE es del 50% y va a llegar
al 70% en los próximos 20 años.
Ello se debe a que, aunque parte del uranio hay
que importarlo, con poca cantidad se obtiene mucha
electricidad. También ayuda a proteger
la competitividad de nuestra industria porque
es la fuente más barata, aparte de la hidráulica,
debido a que la materia prima sólo supone
el 5% de los costes. Y es una herramienta para
combatir el cambio climático porque no
emite CO2.
- Pese a este 'guiño' a la energía
nuclear, Bruselas ha apostado fuerte por las renovables,
con unos objetivos muy ambiciosos. ¿No
confía en esta opción?
- Quiero aclarar que no existe ningún enfrentamiento
entre la energía nuclear y las renovables.
Hay que desarrollar las tecnologías 'limpias'
todo lo posible, pero sus limitaciones para garantizar
el suministro y el crecimiento del consumo hacen
que sea necesaria la energía nuclear.
- La Comisión Europea también
ha dejado claro que la política nuclear
es decisión de cada país.
- En la UE de 27 países, hay 15 con potencia
nuclear. En Bulgaria y Rumanía están
construyendo nuevas centrales. También
Finlandia y Francia están instalando reactores.
En Alemania hay un debate que todavía no
está cerrado. El Gobierno actual se ha
comprometido a respetar los acuerdos que se adoptaron
para el abandono de esta tecnología. Pero
ahora están en una posición cómoda
porque las nucleares siguen funcionando y aportan
el 30% de la electricidad. Habrá que ver
qué ocurre cuando llegue la fecha de cerrarlas.
Alemania está sufriendo mucho por su dependencia
del gas ruso.
- En España la energía nuclear
suscita un gran rechazo social. ¿Cree que
algún Gobierno va a asumir el coste electoral
que supondría relanzarla?
- No hay tanto rechazo social como se piensa.
En el último 'eurobarómetro' se
ve que los que se oponen rotundamente han disminuido
al 37%. El 14% la apoya y el 35% la acepta con
determinadas condiciones. Por eso creo que el
coste electoral no sería grande. En la
Mesa Nuclear que convocó el Ministerio
de Industria se llegó a la conclusión
de que, por ahora, hay que mantener la energía
nuclear.
- Pero también que no se iban a
construir nuevas centrales.
- Se acordó mantener lo que hay. El futuro
dependerá de las condiciones que haya.
Creo que entonces se verán los límites
de las renovables y se concluirá que la
energía nuclear es necesaria. La situación
de ahora ya es totalmente diferente a la que había
en 2003, cuando el PSOE elaboró su programa
electoral. El precio de los combustibles se ha
multiplicado por tres, el problema del cambio
climático no existía... La población
española se acercará a los 45 millones
en 2011, con el tirón de la demanda que
eso conlleva, y podemos seguir aumentando la dependencia
del gas, pero implica riesgos. ¿Qué
alternativas tenemos? Desarrollar las renovables
y disminuir el consumo es muy complicado. Creo
que en la próxima década España
deberá afrontar la decisión de construir
nuevas centrales nucleares.
- La vicepresidenta María Teresa
Fernández de la Vega ha anunciado esta
semana que no se autorizarán nuevas centrales
y que Garoña será cerrada.
- La decisión sobre Garoña no tiene
que tomarla este Gobierno porque su permiso de
funcionamiento no vence hasta 2009. El Consejo
de Seguridad Nuclear debe pronunciarse sobre su
estado y no estamos en una república bananera
en la que uno toma las decisiones que quiere.
Hay que tener en cuenta las inversiones que ha
hecho para seguir en activo.
14 de enero de 2007
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