| Ricardo Aguilar | Director
de Investigación de Oceana
«La solución
al cambio climático es sencilla, pero supondría
alterar la economía mundial»
Aguilar asegura que ir destruyendo los ecosistemas
es destruirnos a nosotros mismos, pero concreta que hay especies que en el momento en que se hace
una buena gestión de ellas, se recuperan
con una gran facilidad
ANE URDANGARÍN
La defensa del medio acuático, tanto marino
como fluvial, es el objetivo de Zipristin, un
amplio programa de actividades que incluye desde
concursos hasta un ciclo de conferencias que ayer
abrió en el Aquarium Ricardo Aguilar, quien
habló sobre la preservación de la
Biología marina para que los océanos
no sean contaminados.
- ¿Se están tomando medidas
eficaces para acabar con la sobreexplotación
de los recursos marinos?
- Medidas eficaces, no. Lo que pasa es que se
están empezando a tomar las primeras medidas.
Son muy tímidas, pero por lo menos ya se
reconoce que el problema está aquí.
- ¿Y cómo se puede solucionar?
- Primero habría que preservar los ecosistemas
fundamentales para las pesquerías. También
habría que reducir el uso de técnicas
destructivas, como el arrastre de fondo, e incrementar
la selectividad de las artes. Y , sobre todo,
fomentar la pesca de bajura frente a las grandes
flotas industriales.
- ¿Qué especies están
más amenazadas?
- La verdad es que nunca se han tomado muy serio
los mares desde el punto de vista de la protección,
a pesar de que muchas especies corren un peligros
similar e incluso a veces mayor que las que están
en tierra. Por ejemplo, en algunas zonas el pez
sierra está en situación crítica
y en otras podría haber desaparecido. Sin
embargo, no se ha protegido. Los erizos de espinas
largas también están en una grave
situación y en el Cantábrico ha
disminuido muchísimo la población
de marsopas. En cuanto a las especies comerciales,
al ser mucho más numerosas que otras, es
bastante difícil que se dé la extinción
total pero se quedan en grupos tan reducidos que
llegan a lo que se llama la extinción comercial,
como ha pasado con el besugo, con el bacalao en
muchos lugares y está pasando con la merluza.
- ¿La desaparición de especies
es ir abonando el suicidio del ser humano?
- Obviamente el ir destruyendo los ecosistemas
es destruirnos a nosotros mismos. Pero el mar
también es muy agradecido. Hay especies
en concreto que, en el momento en que se hace
una buena gestión de ellas, se recuperan
con una gran facilidad, como el bonito, los túnidos
en general o el pez espada.
- ¿Hemos aprendido algo de la
catástrofe del Prestige? ¿Las normas
comerciales que rigen el mar han dejado de ser
tan laxas?
- Se ha mejorado un poquito, pero muchas de las
propuestas todavía están siendo
debatidas. Nosotros estamos trabajando mucho la
contaminación crónica por hidrocarburos.
Estamos hablando de vertidos que son tres veces
superiores a los de los accidentes. Y la verdad
es que hay una presión enorme por parte
de muchas navieras y de industrias petroleras
para que no se apruebe la normativa que hay en
discusión en la UE.
- Los mares empiezan a sufrir los efectos
del cambio climático. ¿Ya no hay
marcha atrás?
- Las solución es a la vez sencilla y
compleja. Hay que tender a sistemas energéticos
mucho más eficientes y a otros que no precisen
la combustión de fósiles, petróleo...
Pero aquí entramos directamente en el corazón
de la economía mundial. Entonces lo que
es tan sencillo supone un cambio que no es tan
fácil.
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