| Luis Mari Oyarbide | Diputado
Foral de Desarrollo Sostenible de Gipuzkoa
«Si no incineramos la
basura, volveremos al caos de los vertederos incontrolados»
La Diputación
y las ocho mancomunidades de Gipuzkoa han optado
por combinar el reciclaje de la basura y la incineración
de la parte no recuperable
FERNANDO SEGURA
Gipuzkoa contará con dos incineradoras
de residuos. Durante una década, se confió
en que el reciclaje daría solución
al tratamiento de la basura. Finalmente, ante
el imparable aumento de los residuos, la Diputación
y las ocho mancomunidades decidieron el pasado
martes optar por combinar el reciclaje y la incineración.
Luis Mari Oyarbide (EA), diputado foral de Desarrollo
Sostenible, afirma que la incineración
es un proceso medioambientalmente limpio y la
única alternativa posible para Gipuzkoa
- Hace ocho años la Diputación
optó por potenciar el reciclaje y descartó
la incineración. ¿Por qué
ahora se decide levantar dos plantas, qué
ha cambiado en este tiempo para que se dé
un giro tan radical?
- En aquél momento, se estimó que
los vertederos tendrían capacidad para
recibir basura hasta el 2015. En San Marcos, hasta
el 2010. Sin embargo, en la anterior legislatura
las mancomunidades de San Marcos (Donostialdea)
y Txingudi (Irún-Hondarribia) se dirigieron
a la Diputación para advertir que, a pesar
del crecimiento del reciclaje, también
la generación de residuos había
aumentado enormemente. Los plazos de vida útil
de los vertederos se reducían de forma
drástica y, desde luego, no sobrepasan
la fecha del 2007.
- ¿Cómo reacciona la Diputación
ante este nuevo escenario?
- Redacta el Plan de Residuos. El documento, aprobado
por las mancomunidades, adopta compromisos ambiciosos
en materia de reciclaje. Se prevé duplicar
la cantidad actual de basura que se recupera y
llegar al 36% en el 2016, al tiempo que se calcula
pasar de 1.500 toneladas de compostaje a 22.500.
- ¿Cuál es la media de
reciclaje en los países más avanzados?
- Entre el 30%- 40%, es decir, el objetivo del
Plan de Residuos es llegar al nivel de Alemania,
Austria, Francia, Holanda..., pero siempre habrá
una parte no reutilizable.
- ¿Qué se prevé
hacer con el 60%-70% que no se puede reciclar?
- Existen dos alternativas: tratamiento mecánico-biológico
o la incineración. Hemos estudiado las
dos posibilidades, analizando los aspectos ambientales,
económicos, sociales... Al final, en la
pasada legislatura se llegó a la conclusión
de que la solución idónea para Gipuzkoa
es la incineración de todo aquello que
no se pueda reciclar.
- ¿No se puede seguir con el sistema
de vertederos, ampliándolos o creando nuevas
instalaciones?
- Ha habido un cambio de normativa europea. Esta
limita de forma radical las posibilidades de vertido
y considera esta actividad como la peor de las
opciones. La norma prohibe que se hagan vertidos
sin tratamiento previo. Además, endurece
los requisitos de seguridad y posterior sellado
de los vertederos. Se exige un control hasta treinta
años después de su clausura.
- La incineración es una opción
que genera polémica. ¿Está
usted seguro de que no genera contaminación?
- La normativa europea, texto ya trasladado a
la normativa estatal, es muy restrictiva. Las
emisiones al aire de una incineradora deben ser
ocho veces inferiores a las que realiza cualquier
industria. Este es un tema sobre el que se ha
mostrado especial sensibilidad y, en consecuencia,
la normativa es la más restrictiva en emisiones
de cualquier tipo de actividad. Los países
europeos más avanzados han optado por la
incineración. Por ejemplo, en Dinamarca
hay 35 plantas, en Japón más de
1.000, en Alemania es el sistema básico,
Viena tiene dos plantas en su casco urbano, en
París otro tanto.
- Sin embargo, sigue provocando miedo
sobre los efectos en la salud de las temidas dioxinas...
- La posición de la Organización
Mundial de la Salud es clara: no hay peligro para
la salud. A esta misma conclusión llegó
una de las principales asociaciones mundiales
contra el cáncer.
- ¿Viviría usted cerca de
una incineradora?
- Sí, si se trata de una planta como la
prevista, de última generación y
con los controles estipulados. De hecho, voy a
vivir relativamente cerca de la de Txingudi.
- Imagínese que los ayuntamientos,
como se desprende del acuerdo de las mancomunidades,
están conformes con la incineración,
pero ninguno de ellos asume su instalación.
¿Qué pasaría?
- Si todos queremos la solución, pero a
costa del pueblo vecino, estaremos yendo justo
en contra de los principios de cohesión
y sostenibilidad del territorio. Ocurriría
que cada ciudadano tendría que guardar
la basura en su casa. En Gipuzkoa no hay alternativa
a la incineración, no hay sitio donde meter
los residuos. Se volvería al caos de los
años cincuenta, cuando cada municipio tenía
su pequeño vertedero incontrolado, con
efectos desastrosos para la salud y medioambientales.
Es un escenario que no podemos plantearnos.
- La seguridad va unida a la alta tecnología,
y ésta es cara. ¿La Diputación
está dispuesta a invertir en una planta
de última generación y a asegurar
una gestión eficaz?
- Como en todos los servicios públicos,
la financiación viene de los ciudadanos.
La UE plantea que el coste del tratamiento de
residuos sea asumido directamente por los ciudadanos,
para que sean conscientes del problema que supone
y lo costoso que resulta el despilfarro que hacemos
de multitud de productos. Todo ciudadano paga
una tasa municipal por el servicio de basuras
y ese recibo se irá amoldando a la realidad
del coste.
- ¿Cuánto subirá
la tasa de basura que ahora pagan los ciudadanos?
- Se prevén costes entre 60-65 euros por
tonelada, y una persona genera al año media
tonelada. Cada ciudadano tendría que pagar
30 euros al año, es decir, 60-90 euros
por familia. La tasa también subiría
si se mantuviera el sistema de vertederos, debido
al control que exige la UE, hasta treinta años
después de su clausura, tiene un coste.
- ¿Quién construirá
y gestionará las incineradoras?
- En Txingudi, la Mancomunidad tendrá que
decirlo. En el caso de la planta que dará
servicio al resto de Gipuzkoa, se constituirá
un ente público de gestión. La construcción
se sacará a concurso. En el mundo hay muy
pocas empresas que se dediquen a levantar estas
instalaciones, así que quizá se
solicite a esas cinco o seis grandes corporaciones
que presenten sus ofertas.
- ¿Qué se hará con
la energía que se genere en las incineradoras?
- Una parte se autoconsumirá en la planta
y el resto se venderá a las eléctricas.
Este dinero servirá para reducir la factura
del ciudadano.
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