| José María Maura
| Jefe de reclamaciones del Fidac
«Cuando el 'Prestige'
se partió supe que no habría dinero
para todos los afectados»
El Fondo de Daños
ha recibido 400 reclamaciones en España
y otras 120 en Francia. «Los perjudicados
pueden elegir entre el Gobierno, los tribunales
o nosotros»
J. MUÑOZ
Cuando un petrolero se hunde en algún
lugar del mundo, y su seguro no cubre todo el
desastre, la comunidad internacional echa mano
de una caja para compensar a los pescadores, empresarios
turísticos, particulares y gobiernos afectados
por el vertido.
Esa caja está en Londres y se llama Fondo
Internacional de Indemnización de Daños
debidos a la Contaminación de Hidrocarburos
(Fidac). Con- tribuyen con dinero 85 estados;
todos los importantes menos Estados Unidos, que
creó su propia 'mutua' a raíz de
la catástrofe del Exxon Valdez (1989).
Para el naufragio del Prestige, ocurrido en 2002,
el Fidac dispone de 171 millones de euros, aunque
los socios de la organización ya han decidido
que, en futuros siniestros, esa cantidad se eleve
a 1.000 millones.
La persona que resuelve cómo, cuánto
y entre quiénes se reparte ese dinero se
llama José María Maura, un abogado
bilbaíno de 43 años que estudió
en la Universidad de Deusto y ejerce de jefe de
reclamaciones de la organización. «Soy
el malo, el que aparece en mitad del siniestro,
cuando hay tensión, preocupación»,
ironiza. Especializado en Derecho Marítimo,
ha viajado este fin de semana a Bilbao para la
entrega de diplomas en un máster de Deusto.
«En España tenemos 125 personas
trabajando para nosotros sólo en el Prestige,
desde abogados a biólogos. Estamos formando
un equipo de turismo. En Brest (Bretaña)
hay otras 12 personas. En el momento álgido
del Erika (petrolero hundido frente a Bretaña
en 1999) tuvimos 60, la mitad en París»,
dice el letrado bilbaíno.
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